Trayectorias

Entre la vida política y la academia: entrevista a Saúl Escobar Toledo

Mario Camarena Ocampo
Rocío Martínez Guzmán

 

En la inmediación del cerro del Chapulín un hombre se dirige a su trabajo, uno donde la lectura, la escritura y el intercambio de ideas con sus compañeros en pasillos, cubículos o encuentros académicos es algo cotidiano. En otro plano de su vida es un hábil y activo partícipe de la actividad política. Ese hombre es Saúl Escobar Toledo, estudioso de la relaciones entre el sindicalismo y el Estado en el contexto de la economía mundial.

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María Eugenia Fuentes Bazán (1953-2011): Un espíritu firme y tenaz

Beatriz Cano

 

La gente, al recordar a las personas que han dejado de existir, trae a la memoria, en primer lugar, las experiencias vividas con ellas, los rasgos físicos y de carácter, así como los logros en el campo profesional. Las imágenes que concurren en el momento de evocar a María Eugenia Fuentes Bazán son un todo inseparable. Quienes tuvimos la fortuna de haber compartido el espacio-tiempo con Maru sabemos que siempre fue la misma en todos los ámbitos de la vida, no había un desdoblamiento de personalidad. Si tuviera que quedarme con algún rasgo, definitivamente sería con un par de ellos: la serenidad y la constancia. Ambas cualidades rigieron su proceder.

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“Maru Fuentes”

Rubén Ruiz Guerra

 

Conocí a María Eugenia una tarde en las instalaciones del Archivo Metodista. Llegó acompañada de una pequeña muy seria, quien saludó cortesmente y se sentó a la gran mesa de trabajo con la que contábamos; sacó su cuaderno de tareas y empezó a trabajar sin hacer mucho caso de lo que los adultos platicaban. Esta fue una escena que se repetiría en numerosas ocasiones. El interés de Maru era encontrar material acerca de los orígenes del metodismo en Tlaxcala. Le interesaba, en particular, la población de Zacatelco. Por aquella época, tal vez el año 1985 o 1986, un libro de Jean Pierre Bastián acerca del protestantismo en la Revolución mexicana llamaba la atención de los interesados en comprender el papel de ese movimiento religioso en México. Mostraba que algunos dirigentes metodistas habían sido mandos intermedios en el movimiento armado, y entre sus regiones de estudio incluyó, justamente, Tlaxcala. Allí había encontrado un importante foco revolucionario con el que se habían asociado pastores, laicos,  estudiantes y maestros que se habían formado en las filas de la misión metodista. Guiada, seguramente, por su conocimiento de la región, Maru hizo tema de su interés el pueblo de Zacatelco.

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Isabel Quiñónez. Una estampa

Mónica Palma Mora

 

En esta edición recordamos a Isabel Quiñónez, talentosa colega de la Dirección de Estudios Históricos (DEH),  a casi nueve años  de su fallecimiento. Nacida en San Pedro Sula, Honduras, el 17 de julio de 1949, llegó a vivir a la ciudad de México de  pequeña. Su madre había optado por emigrar de  su tierra natal en compañía de sus dos hijas, una de ellas Isabel, y establecerse en esta ciudad.[1]  Desde muy joven mostró un enorme interés y gusto por la lectura. Cursó la carrera de Ciencias y Técnicas de la Información en la Universidad Iberoamericana, elaboró guiones para televisión y colaboró en varias revistas literarias.[2] En el INAH se desempeñó primero  como investigadora en el Departamento de Música y Literatura Oral, y luego, desde fines de la década de los ochenta hasta su fallecimiento (octubre de 2007), como investigadora de la DEH. En este centro fue por varios años miembro del  Seminario de Historia de la Cultura Nacional, coordinado por Antonio Saborit. Cabe referir que en este seminario se desarrollaron varios temas de estudio, entre ellos: los proyectos de nación, la novela popular del siglo XIX, la cultura popular del siglo XX, la moral social, historia de la crítica literaria,[3] y en la década de 1970 agrupó a escritores hoy renombrados como José Emilio Pacheco, Carlos Monsivaís, José Joaquín Blanco, Héctor Aguilar Camín, Adolfo Castañón, Nicole Girón, entre otros más.

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La mirada en los astros: un pequeño homenaje a Isabel Quiñónez

Alejandro de la Torre

 

Confieso que cuando fui invitado a escribir unas líneas en homenaje a nuestra querida Isabel Quiñónez para la revista Contemporánea, no sabía en la que me estaba metiendo. No tanto por la dificultad que suele entrañar hablar bien de alguien, sino porque me vería precisado a elegir sólo alguna cosa de las muchas que me habría gustado decir. No obstante, acepté el compromiso llevado por el afectuoso recuerdo de Isabel, asumiendo que estos renglones tendrían que fungir como un obligado testimonio de gratitud a una admirada colega, poseedora de un talento y una generosidad irreemplazables.

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Isabel Quiñónez: La línea de sombra

José Joaquín Blanco

 

En los poemas de Así en la tierra (Breve Fondo Editorial, 1996), de Isabel Quiñónez (1949-2007), encontramos cánticos y paisajes del caos, la irrealidad, la muerte y la desdicha, entonados e iluminados con una aguda voluntad de verdad, de asomos radicales a las introspecciones duras. Pero estas visiones negras a la vez se ven enriquecidas con tal música, con tal delicadeza y exactitud de sensaciones —incluso de repente, en mitad de la tormenta, ensayan ciertos elogios del mundo—; con tal esfuerzo reflexivo —desde las perspectivas de la filosofía, de la religión, de la mística, de la magia, del folklore, de la ironía—; que el lector se sorprende combatido continuamente entre el flujo de la elegía, de la desesperanza y hasta de la imprecación, y el reflujo de su belleza verbal y sensorial, de su coraje y sus luces intelectuales. Y de esa danza ritual que en sí misma constituye una afirmación vitalista en la linde misma de la sombra. Entre las ruinas del ser, está conjurando algún íntimo, concreto paraíso: por lo pronto, el poema.

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La vida y obra de Sergio Ortega Noriega

Lourdes Villafuerte García

 

En el curso de una de esas sabrosas pláticas que teníamos mi querido amigo Sergio Ortega y yo, me contó que al cumplir 50 años hizo un recuento de su vida y una reflexión acerca de los años que le quedaban por vivir. En aquella ocasión tomó conciencia de que estaba a la mitad de la vida, la cual había sido muy productiva, y que el tiempo que le quedaba, poco o mucho, debía aprovecharlo al máximo, y decidió dedicarlo a las dos actividades que consideraba más importantes: su trabajo de investigador y docente en historia y a las personas que quería. Tuve la fortuna de ser beneficiaria de esta grave decisión, pues él y yo colaboramos de manera estrecha en un proyecto de investigación que ha ocupado buena parte de nuestro tiempo los últimos 25 años y yo  era, además, una de las personas que él quería.

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Sergio Ortega Noriega en el Seminario de Historia de las Mentalidades

José Abel Ramos Soriano

 

La relación de Sergio con el Seminario de Historia de las Mentalidades comenzó en 1978, desde la formación de este grupo de trabajo, ya que fue uno de sus fundadores. El Seminario se inició por un convenio firmado entre la embajada de Francia en México, a través del Instituto Francés de América Latina, y el Instituto Nacional de Antropología e Historia, por medio del entonces Departamento de Investigaciones Históricas (DIH), actualmente Dirección de Estudios Históricos (DEH). Sergio representaba a México, en tanto que Solange Alberro y Serge Gruzinski estaban por parte de Francia. Estos últimos se encontraban en México realizando su respectivo doctorado de estado sobre la época colonial para la Universidad de París.

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Sergio Ortega Noriega y el Seminario de Historia de las Mentalidades

Mario Camarena Ocampo

 

Mario Camarena Ocampo: El objetivo de esta entrevista es que tú, investigador de la Dirección de Estudios Históricos con más de cuarenta años de trayectoria, hagas una remembranza de Sergio Ortega Noriega como parte de tu formación y desarrollo como investigador, pues la revista CON-TEMPORÁNEA quiere hacer un sencillo, pero sentido homenaje a un personaje que, desde mi punto de vista, fue importante para esta Dirección, no sólo como investigador sino como formador de investigadores. ¿Cómo conociste a Sergio?

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Obras de Sergio Ortega Noriega

Obras de Sergio Ortega Noriega

 

El edén subvertido. La colonización de Topolobampo. 1886-1896, México, Departamento de Investigaciones Históricas-INAH, 1978.

 
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