Trayectorias

In memoriam Dolores Pla (1954-2014)

Clara E. Lida

 

Agradezco a la Dirección de Estudios Históricos, y en particular a Tania Hernández Vicencio, subdirectora de Historia Contemporánea, que hayan pensado en mí para hablar de nuestra entrañable Dolores Pla. Que este salón esté repleto es un testimonio del cariño, admiración y calidez que supo despertar entre quienes tuvimos el privilegio de conocerla y tratarla. Antes de comenzar, quiero expresar mis más hondos sentimientos a sus amigos, a sus compañeros de trabajo y a sus familiares; para su hija Anna Helena y Armando Alvarado, su padre, van todo mi afecto y solidaridad. No me ha sido fácil componer estas breves páginas sin que me desbordara la tristeza, por eso más que hablar de la amiga entrañable, evocaré los primeros pasos en mi relación profesional con ella.

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Dolores Pla: alumna, colega, siempre amiga

José Antonio Matesanz

 

Quiero agradecer, en primer lugar, a Mónica Palma, a la Dirección de Estudios Históricos del INAH el haberme invitado a participar en este homenaje. Aunque yo ya me jubilé, ¡ya terminé los trámites con el ISSSTE!, cosa que todavía no creo, estoy a punto de irme, estoy a punto de iniciar otra vida, ahora que acabo de cumplir 75 años, aunque no lo parezca. Eso me decía Lola: “tú eres grande de la edad, pero no lo pareces”.

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En memoria. Dolores Pla Brugat y el estudio de los refugiados españoles en México

Guadalupe Zárate Miguel

 

Para Anna, Enrique, Miquel con todo mi amor

 

Agradezco a mis compañeros de la Dirección de Estudios Históricos (DEH), la oportunidad de participar en el homenaje a mi querida amiga-hermana Dolores Pla Brugat.

 

Ella supo lo que yo sentía y pensaba de su trabajo porque era un tema recurrente en las reuniones que sostuvimos a lo largo de más de cuarenta años. El amor, la familia, la política, la literatura, los programas de tele y nuestras investigaciones se mezclaban, a veces sin mayor transición. Entre la ortodoncia de Dersu y Cuna de lobos, aparecían nuestros inmigrantes. La línea de separación entre lo personal y lo profesional era muy elástica. Creo que es el caso de muchas de mis colegas.

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Para Lola

Gerardo Necoechea G

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La primera imagen de Lola que me viene a la memoria es la de ella en su escritorio, escribiendo, y a su lado derecho una pila de hojas impresas. Estábamos todavía en la antigua sede de la Dirección de Estudios Históricos (DEH), en el anexo al Castillo. El Seminario de inmigrantes, al que pertenecía Lola, compartía un amplio cubículo con nosotros, los del Seminario de Movimiento Obrero. Por accidente de la distribución de espacio, el nuestro en ocasiones parecía más recibidor que cubículo, puesto que todo mundo tenía la costumbre de pasar a saludar, o si eran visitantes, pasar a preguntar por ésta o aquélla persona. Lola redactaba entonces su tesis doctoral, e imperturbable, con sonrisa o sin ella saludaba o contestaba la pregunta sin desviar la vista de la máquina de escribir, una Olimpia eléctrica que, si no mal recuerdo, por esos tiempos fue sustituida por una de las primeras computadoras en la DEH.

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Carta para el homenaje a Dolores Pla Brugat

Leticia Reina

 

México, D.F., 21 de agosto de 2014

 

Hola mi querida Lola, hoy hace un mes que partiste, sin embargo te sigo viendo en el estrado del Palacio de Calimaya, hoy Museo de la Ciudad de México, donde se inauguró la exposición del exilio español y de la cual tú fuiste la curadora. ¡Qué hermosa, reluciente y plena te veías! Claro, no era para menos. Esta exposición te significaba la culminación de muchos años de investigación, a través de difundir ampliamente tu conocimiento sobre el tema y ponerlo al alcance de todo mundo. ¡Como siempre, tan bondadosa la Lola!

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Homenaje a Dolores Pla Brugat: editora, investigadora, colega y amiga

Rebeca Monroy Nasr

 

Para Anna Helena
Amor de sus amores

 

Dolores Pla Brugat (1954-2014) era una persona comprometida con la comunidad académica en la que se movía, y en gran medida su interés intelectual también lo volcaba para mejorar la vida de la Dirección de Estudios Históricos. Sería difícil hablar de su labor editorial sin tocar su lado académico, de investigación, o bien sin hablar de su persona, de sus afectos, de su talento emocional, porque no sólo era una historiadora de primera línea, innovadora en su quehacer con la historia oral, con su trabajo sobre la migración española, aunado a la visión del otro lado, la del mestizaje y la desindianización. También lo hacía en su decir y en su hacer cotidiano entre sus colegas, con sus asistentes y con sus alumnos.

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Lola en Vilasacra, Gerona, L’Empodá, Cataluña, España

Julia Tuñón

 

Habíamos quedado en encontrarnos alguna vez en Vilasacra, o en Vilanova, pasear por ahí para enseñarme el sitio de sus recuerdos, escuchar sus historias a través de sus ojos mirando dónde habían pasado cincuenta años atrás. Yo  podría entonces imaginar cómo era su casa, el pueblo que ahora es chiquito y disperso, el río Muga, el camino que lo une a Vilanova,  estrecho y de tierra, casi invadido por las plantas que lo bordean. ¿Cómo puede ser que esas cosas permanezcan y Lola no esté más? Tiene que haber algún error. Esas cosas, casas, paisajes, árboles y el río solo pueden tener sentido con sus recuerdos, por sus recuerdos. Habíamos quedado en vernos ahí, quizás podría ser  en septiembre, en que yo iría a Barcelona y ella estaría todavía por esos sus lares.

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DULOS: ética e historia

Carlos San Juan Victoria

 

A inicios de los años ochenta llegó al entonces Departamento de Investigaciones Históricas, pronto reconvertido en Dirección de Estudios Históricos, el pulular creativo  de un nuevo grupo de colegas mujeres. Venían, entre otros lados, del Proyecto de Historia Oral impulsado por la doctora Eugenia Meyer y se reorganizaron como Seminarios de la Mujer (las hermanas Tuñón Pablos, Conchita Ruiz Funes, entre otras) y de Inmigrantes (Rebeca Inclán, Guadalupe Zárate). Ahí tuvimos el gusto de conocer a una Dolores Pla joven, guapa y culta. Tras la fachada de cierta reserva, latían sus pasiones y convicciones, y sobre todo, un gran humor, la voluntad ibérica, viejas y nuevas tristezas que no borraban su sonrisa. Lola para los conocidos, Dulos para los más cercanos.

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Pacheco, una mirada vuelta a la infancia

Luis Barjau

 

Correspondió a Enrique Florescano el mérito de haber introducido en el plano de la investigación histórica que se desarrollaba en esta Dirección de Estudios Históricos, dos nuevas vertientes de investigación que reformularon el sentido de los estudios históricos que se hacían no sólo en la DEH, sino en el INAH; y en cierta discreta proporción, no sólo en el instituto sino en algunas universidades y centros de estudios del país. Estas dos vertientes fueron la literatura y la economía, aunque sólo me ocuparé de la primera.

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Hacer que mis palabras sean tu voz… En memoria de José Emilio Pacheco

 Francisco Pérez Arce Ibarra

 

Pocos escritores dejan su sello en el lenguaje de una época, de los habitantes de un país, de una ciudad. Un sello que rebasa los límites de un grupo o una generación. En las conversaciones cotidianas a menudo me encuentro citas de José Emilio Pacheco, una frase o el fragmento de un poema. “Ya somos todo aquello/ contra lo que luchamos a los veinte años”. Este poema que tituló “Antiguos compañeros se reúnen”, se incorpora con naturalidad en conversaciones de amigos. Se cita de memoria, con exactitud o con cambios mínimos: “ya somos todo aquello contra lo que luchábamos cuando teníamos veinte años”. La idea y la formulación son exactas. Esos dos versos contienen una sensación, una idea al mismo tiempo crítica y nostálgica, una fatalidad vital. La constatación sin reproche y hasta con calidez de lo que somos.

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