Pueblos indígenas construyendo autonomía: 5 de febrero de 2012, toma de posesión del Primer Consejo Comunal de Cherán

Texto, fotografías y curaduría: Isabel Sanginés Franco*

 

Localizado en la parte alta de la meseta michoacana, el pueblo de Cherán celebró, el domingo 5 de febrero de 2012, la toma de posesión de su Consejo Mayor Comunal, integrado por doce personas representantes de los cuatro barrios.

 

La historia había comenzado casi un año antes, cuando el 15 de abril un grupo de mujeres y jóvenes de la comunidad, cansados de la violencia, las extorsiones, violaciones, secuestros y asesinatos a los que estaban sometidos por los grupos de narcotráfico de la región –como Los Caballeros Templarios y La Familia Michoacana–, en convivencia con la policía y el presidente municipal, “sin otra arma que el corazón y lo que tenían a la mano que eran palos, machetes y los instumentos de labranza” salieron de sus casas y detuvieron los camiones cargados de madera que esa noche había sido cortada en el bosque.[1] Los talamontes dispararon contra ellas y en respuesta los repiques de las campanas convocaron a los habitantes del pueblo para apoyarlas. El testimonio de un comunero, quien pide ocultar su identidad por razones de seguridad, afirma: “tardamos unas horas en reaccionar pero lo hicimos, dijimos: compañeros vamos a levantarnos que ya estuvo bueno y todo el pueblo se alzó, mujeres, jóvenes, niños, todos, y ahí detuvimos los carros y los quemamos y agarramos presos a los talamontes”.

 

A partir de ese día la comunidad entera grito ¡ya basta!, inició un proceso de organización que en un primer momento estaba orientado a la defensa del bosque,[2] pero, como afirma Marcela Turati,

 

su lucha va más allá. Su apuesta consiste en impedir la expansión del modelo de negocios que las bandas del narcotráfico han desplegado por todo Michoacán: cada que llegan a las comunidades se incrustan en las presidencias municipales, desde donde mandan al personal, controlan el comercio y someten a los vendedores, establecen pago de “derecho de piso” para todas las actividades productivas, extienden la venta, tráfico, producción o consumo de drogas, patrocinan actividades ilegales y se apropian de los caminos, los bosques, las tierras productivas, los recursos pétreos y hasta del agua.[3]

 

De esta manera “el pueblo asumió su autoridad”, desconoció el ayuntamiento constitucional y al presidente municipal Roberto Bautista, del PRI, y con la consigna: “ni un partido más que divida a la comunidad”, comenzaron la lucha política y legal por el reconocimiento de su Consejo Autónomo, instalado como Consejo Mayor en la Casa Comunal, ubicada donde antes estuviera el municipio.  Según el testimonio de algunos integrantes del Consejo, no fue un proceso fácil, ya que “tuvimos que documentarnos y recurrir a la historia sobre cómo se hacía el gobierno en las comunidades antes de los partidos políticos”.

 

Casi nueve meses después, el 5 de febrero de 2012, el Tribunal Federal Electoral emitió un dictamen en el cual se homologa al Consejo Mayor con el de presidente municipal, reconociendo los propios sistemas normativos de las comunidades y su derecho a instaurar la forma de gobierno que les convenga.

 

Ese mismo día la comunidad se vistió de fiesta, celebró la toma de posesión de su consejo autónomo y entregó a las nuevas autoridades el bastón de mando, símbolo de sabiduría y del servicio al pueblo. La ceremonia inició en la madrugada con una caminata al cerro de San Marcos, donde se encuentra El Toro, símbolo del nacimiento de la comunidad, y durante todo el día se vivió una mezcla de símbolos religiosos y civiles, que integró los ritos y mitos de la visión del mundo purépecha.  

 

A lo largo de poco más de cuatro años de organización autónoma, los cheranenses siguen consolidando sus propias instituciones autónomas de gobierno y seguridad, a pesar de que no ha sido sencillo por los ataques permanentes que reciben y que desde el 2011 han dejado 18 asesinados y cinco desaparecidos.

 

Es por esto que desde un inicio, ante la necesidad de protegerse de la incursión del crimen organizado que buscaba no perder o recuperar “la plaza”, los pobladores de los cuatro barrios de Cherán encienden fogatas de vigilancia, en un principio eran 60 y ahora son más de 100. La sorpresa fue que las fogatas se convirtieron en núcleos organizativos y no sólo de seguridad, en ellas comenzaron a reunirse los vecinos que “antes no se conocían mucho”, a discutir y generar propuestas sobre los problemas que tenían e iban más allá de la seguridad o la recuperación del bosque de encinos que conforma su territorio.

 

Durante el día los encargados de cuidar las entradas a la comunidad y el patrullaje del territorio son los integrantes de “La Ronda Comunitaria”, integrada por 95 hombres voluntarios reconocidos por el Consejo Mayor y el pueblo. Ellos son los responsables de evitar que a la comunidad se ingrese con armas, vino, publicidad de los partidos políticos o drogas, y que han logrado reducir la tala de los bosques en  80 o 90 por ciento, así como la delincuencia en 90 por ciento.

 

Han iniciado el proceso de reforestación del bosque, proyectos autónomos de comunicación: como Radio Fogata y transformaciones en el sistema educativo “para que a los niños se les enseñe nuestra historia y nuestra cosmovisión”, dice un representante del Consejo Mayor.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



* Universidad Autónoma de la Ciudad de México.

[1]Según datos del Consejo Autónomo, diariamente pasaban por la comunidad entre 250 y 300 camiones con madera cortada de los bosques de encino que forman parte del territorio del municipio. Entrevista realizada a Miembros del Consejo Mayor, 5 de febrero de 2012.

[2] Los integrantes del Consejo Autónomo afirman que para esa fecha habían sido completamente deforestadas 20 mil de las 27 mil hectáreas de bosque del municipio a Miembros del Consejo Mayor, op. cit.

[3] Marcela Turati, “Cherán y su rebelión contra la mafia michoacana”, Proceso, 21 de julio de 2012, disponible en http://www.proceso.com.mx/?p=314688, consultado el 13 de agosto de 2015.

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Localizado en la parte alta de la meseta michoacana, el pueblo de Cherán celebró, el domingo 5 de febrero de 2012, la toma de posesión de su Consejo Mayor Comunal, integrado por doce personas representantes de los cuatro barrios.

 

La historia había comenzado casi un año antes, cuando el 15 de abril un grupo de mujeres y jóvenes de la comunidad, cansados de la violencia, las extorsiones, violaciones, secuestros y asesinatos a los que estaban sometidos por los grupos de narcotráfico de la región –como Los Caballeros Templarios y La Familia Michoacana–, en convivencia con la policía y el presidente municipal, “sin otra arma que el corazón y lo que tenían a la mano que eran palos, machetes y los instumentos de labranza” salieron de sus casas y detuvieron los camiones cargados de madera que esa noche había sido cortada en el bosque." data-share-imageurl="">