Pandemias e historia: siete tesis sobre las tareas editoriales en tiempos del Covid-19

Claudia Álvarez Pérez*
   Carlos San Juan Victoria
* 

 

Con el agradecimiento del colectivo de la revista Con-temporánea por la invitación de la Coordinación Nacional de Difusión, a través de la Dirección de Publicaciones Periódicas y Medios del INAH, a participar en el III Foro de Revistas Académicas “Covid-19 y el patrimonio cultural”.

 

  1. El presente le pregunta al pasado. Nuestra apuesta como revista es traer el pasado al presente, el tiempo del aquí y el ahora de nuestras inquietudes que le pregunta a la historia, siempre en pleno respeto a ese tiempo que ya fue, que, en ocasiones, gracias a las investigaciones cambia, y que nos interroga con sus inquietantes semejanzas o sus bruscas diferencias. Somos, como todas las otras revistas, espacio de articulación para las investigaciones y divulgadores para públicos diferenciados de estos conocimientos.

 

  1. Con el Covid-19, redescubrimos la historia de las pandemias. Es un acontecimiento de efectos nacionales y mundiales que ya es parte de la vida cotidiana, un enemigo invisible que afecta sistemas económicos, políticos y que, al ser un daño global, confronta a las naciones en búsqueda de un culpable ante la catástrofe social de tintes incluso raciales y xenofóbicos. Su presencia abrumadora nos abre una puerta semicerrada: el relativo olvido de una historia intensa a escala nacional y global, el de las pandemias. Fuimos el escenario de la guerra bacteriológica en el siglo XVI que provocó el encuentro y la conquista europea en poblaciones mesoamericanas carentes de defensas para males aquí desconocidos. Y de manera más reciente, aún platicamos las anécdotas familiares de la terrible influenza, que en los pueblos le decían “influencia” y que se llevó en ocasiones a parientes cercanos o lejanos. Hay una historia pandémica abierta a la curiosidad de preferencia multidisciplinar, biológica, médica, antropológica e histórica.

 

  1. Y nos propone una ruptura en la manera de conocer. La pandemia del COVID-19 plantea una ruptura, es un reto para los historiadores y antropólogos las formas en que debe abordarse. Acostumbrados a trabajar el tiempo estable de la vida cotidiana, la pandemia nos sacude como un evento inesperado que hace aflorar muchos miedos ocultos. Es el acontecimiento propio de las coyunturas, que nos invita a profundizar la mirada. Por ejemplo, a analizar el largo devenir temporal en varias dimensiones: estudios antropológicos de las conductas y los valores en situaciones de mucho riesgo, la historia de la enfermedad, la historia del miedo y de la muerte. El presente y sus acontecimientos nos obligan a revisar procesos de larga duración en una perspectiva multidisciplinaria. Y a revisar el concepto del espacio en sus diferentes dimensiones, tanto físicas como de relaciones sociales, los modos de asociación, territorialización y de exclusión del “otro”, que cambia según las épocas y las fobias culturales. El análisis de coyuntura es otro reto, por ejemplo, qué representan las pandemias en el ámbito económico de la hiperglobalización, cómo incide en la lucha por los mercados de la medicina, la competencia científica mediada por empresas o Estados-nación.

 

  1. Las pandemias se expanden por la condición gregaria del género humano. Camina por las vías de comunicación, por los intercambios, por las relaciones sociales. Nos indica las formas históricas de esa condición gregaria, sus formas de convivencia en grupo y de sus vías de contacto y contagio. Por ello abre como temas de investigación y de difusión a la dimensión social de la existencia humana: los usos del tiempo y los espacios, los hábitos culturales, las relaciones sociales en áreas rurales y urbanas. Las identidades que reaccionan ante la amenaza, los pueblos que se atrincheran. Su impacto en la memoria colectiva, las formas de organización social de la “normalidad” que con las pandemias se reconfiguran, pues confrontan a los hombres y mujeres. ¿Quién es el Otro?, el que transmite y contagia, todo aquel que no es de la esfera social cercana, el vagabundo, el vecino, las enfermeras, los médicos, los migrantes, los extranjeros.

 

  1. Viajar por el pasado es comparar. Desde una perspectiva histórico-antropológica, la pandemia actual nos obliga a revisar la historia de cómo ha enfrentado la humanidad, en especial en México, pandemias como el cólera en 1833, la influenza en 1918, la fiebre amarilla en 1919, el H1N1 en 2009. El papel de las redes de comunicación, sean navieras, los ferrocarriles, las carreteras, los aviones, las ciudades donde se concentran estas redes. Los diversos contextos importantes de las pandemias: su relación con la guerra y conflictos diversos y las estrategias de higienización ─limpieza de espacios privados y públicos. La subjetividad que se pone en estado de alerta: la negación, los rumores, el miedo y la muerte, explicadas desde una asociación de pensamientos religiosos y diferentes sistemas de creencias: pecado, castigo divino ante conductas y valores “equivocados” de individuos, grupos y comunidades, prejuicios e incluso se encuentran explicaciones desde la esfera política.

 

  1. El presente que conoce al pasado se prepara para cambiar. Las sociedades han generado estrategias adaptativas en distintos momentos de la historia, hoy estamos ante una nueva mirada urgida por la crisis medioambiental: la dimensión biocultural, la relación del medio ambiente, los cambios de paradigmas, cómo deben construirse las ciudades o comunidades sustentables, las formas de producir menos agresivas con la vida, la alimentación. Hay, si nos lo proponemos, un horizonte de cambios al alcance de la mano, un nuevo patrimonio para adaptarse y sobrevivir.

 

  1. Covid-19 nos empuja a mudarnos al campo virtual. Ya se anunciaba, pero ahora es necesidad. La cultura zoom nos abre nuevas oportunidades. El internet nos coloca en una posibilidad de doble carril: investigar en comunidades científicas ampliadas y afrontar el reto comunicativo de la difusión para públicos amplios. Podemos convocar a colegas de otras instituciones, regiones y países para alimentar los conocimientos, nos enfrentamos con públicos inverosímiles en contraste con los eventos presenciales donde no son raras las asistencias de siete o diez personas. Los públicos del YouTube pueden sugerir auditorios para decenas o centenas de convocados. Nuestra revista Con-temporánea tiene ya cierto tiempo, como habitante, desde su origen, del ciberespacio, sabe que ya estamos ante una ampliación del horizonte. Hemos realizado varias decenas de conversatorios, números de la revista con colegas de otros países, el acceso a YouTube nos enfrenta, en ocasiones, a públicos que se cuentan por centenas. Y hemos colaborado con los colegas que quieren dar ese paso. Hay que darlo.

 

Conclusión

 

El Instituto Nacional de Antropología e Historia, a través de sus recursos de difusión, en este caso las revistas, tiene un papel invaluable en la construcción y difusión del conocimiento y nuevas formas de abordaje del patrimonio cultural. La revista Con-temporánea es un espacio abierto de discusión académica y agradece ser parte del mundo virtual que hoy nos acerca, por cierto, sin contagio biológico de por medio.



* Dirección de Estudios Históricos-INAH.

 

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Con el agradecimiento del colectivo de la revista Con-temporánea por la invitación de la Coordinación Nacional de Difusión, a través de la Dirección de Publicaciones Periódicas y Medios del INAH, a participar en el III Foro de Revistas Académicas “Covid-19 y el patrimonio cultural”.

 
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