Ecuador: el paro de los pueblos de octubre

Esteban Daza Cevallos*

 

Y nubes de “zánganos” llegaron hasta Quito
en los primeros días de octubre. Indios, peones rurales,
campesinos pobres, obreros de la construcción,
pequeños comerciantes, migrantes, mujeres, niños y niñas,
adultos y adultos mayores llegaron...

Fernando López Romero, “Una nube de zánganos”

 

El presente artículo narra de forma articulada los antecedentes y los hechos acaecidos en Ecuador que llevaron al movimiento indígena y al campo popular a sostener once días de movilización social en contra de las políticas neoliberales promovidas por el presidente Lenín Moreno. En los antecedentes describimos cómo se configura el retorno del neoliberalismo, mientras que en la segunda parte relatamos los principales acontecimientos durante las protestas.

 

La vuelta al neoliberalismo

 

En 2017 el régimen progresista de Rafael Correa cumplía una década de gobierno, con un desgaste considerable.[1] Puesto que, por ley constitucional, Correa no podía volver a postularse, su organización política, Alianza País, repatrió a Lenín Moreno Garcés de Ginebra[2] para que encabezara la campaña y garantizara la continuidad del proyecto de la Revolución Ciudadana. Muchos intelectuales acríticos y aficionados a los gobiernos progresistas sostenían que el resultado de las elecciones presidenciales en Ecuador definiría el panorama político de la región.[3]

 

Con apenas un 3 % de diferencia sobre el candidato de la centro-derecha,[4] Moreno triunfó en las elecciones; sin embargo, su programa de gobierno —que continuaba el de la Revolución Ciudadana— debía enfrentarse a un país dividido y al deterioro de la propuesta progresista. Desde los primeros días de gobierno, el nuevo presidente se alejó de su antecesor mediante la denuncia de actos de corrupción de la administración pasada: develó que existió un ejercicio autoritario y antidemocrático de la política y anunció una posible crisis económica debido al “gran” déficit fiscal que había heredado. Cada una de estas denuncias le permitió capitalizar el descontento social de sectores tanto de izquierda como de derecha.

 

La estrategia de distanciamiento estuvo acompañada por la convocatoria del presidente al Gran Diálogo Nacional con el objetivo de conciliar al país. Moreno reconoció públicamente que en Ecuador se ha “alimentado conflictos entre actores políticos y sociales, que no han podido ser administrados democráticamente y han incrementado el malestar por parte de amplios sectores sociales, quienes se han sentido excluidos de las decisiones políticas”.[5] El llamado al diálogo permitió que el régimen alcance, durante sus primeros meses, una aceptación popular de hasta el 77%, que blindó de legitimidad sus posteriores acciones.[6]

 

Ahora bien, los primeros resultados del Gran Diálogo Nacional coadyuvaron a que el régimen adoptara medidas de corte neoliberal bajo la fórmula ruptura/continuidad con el anterior gobierno. La ruptura se consolidó con el anuncio de que el país podría entrar en una crisis económica si no se cubría el déficit fiscal a través de la reducción del gasto público y el endeudamiento, mientras que la continuidad se basó en la entrega definitiva de la iniciativa económica estatal a los sectores empresariales que fueron favorecidos durante el gobierno de Correa, a la vez que subsanó las debilitadas organizaciones sociales ofreciendo proyectos sectoriales.

 

El retorno al neoliberalismo se vio materializado a través del control de las élites empresariales del frente económico gubernamental. Los ministros de Economía y Finanzas, Comercio Exterior, Minas y Petróleos, Trabajo y Ambiente, así como representantes de los gremios industriales y de empresas, tomaron medidas económicas antipopulares para hacer frente al déficit fiscal y en nombre de la supuesta eficiencia del Estado. Estas medidas ampliaban la autonomía del mercado, transformación que venía ocurriendo de manera paulatina hasta finales de 2018.

 

Sin embargo, a partir de marzo de 2019, el neoliberalismo cambió su método moderado e irrumpió de manera violenta en los sectores populares, donde su presencia se expresó en cuatro acontecimientos. Primero, Ecuador firmó un acuerdo de servicio ampliado con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por 10 200 millones de dólares, de los cuales, 4 200 millones provenían directamente del FMI y 6 000 millones, de la banca multilateral.[7] El convenio exigía que Ecuador cambiara la política económica y fiscal, lo que implicaba una reducción del aparato estatal, una ampliación de las prebendas para el capital privado de inversión y la promoción del emprendimiento.

 

El segundo acontecimiento sucedió, el 2 de agosto de 2019, cuando el presidente Moreno declaró en un discurso público que era difícil garantizar el empleo a todos los ciudadanos del país, por lo que sugería que los jóvenes se convirtieran en emprendedores: “Van a darse cuenta cómo esa forma de perder seguridad y de ganar libertad es la que brinda las mayores satisfacciones, porque uno puede tener un cargo fijo, sí, gana en seguridad, el fin de mes le ponen su cheque, pero perdió en libertad”.[8]

 

Moreno argumentó que la juventud debía escoger entre ganar libertad o solicitar seguridad al Estado y retomó las tesis más básicas de la política neoliberal, según las cuales el Estado no cumple el rol de garantizar los derechos a los ciudadanos, sino que crea las condiciones para que se conviertan en actores económicos que compitan por el acceso a servicios. El presidente utilizó la desigualdad social como motor para el emprendimiento: “Ustedes escojan qué alternativa quieren, somos un país de emprendedores, la necesidad obliga”.[9]

 

El tercer acontecimiento sucedió el 27 de septiembre de 2019, cuando el vicepresidente de la República pidió la comprensión de la ciudadanía por las próximas medidas económicas que dictaría el gobierno nacional y que apuntaban a resolver parte de los problemas económicos del Ecuador. Nuevamente la narrativa neoliberal apareció para solicitar el sacrificio que debían hacer los ecuatorianos para resolver los inconvenientes del déficit fiscal; una serie de nuevas reformas laborales, tributarias y el retiro de subsidios se anunciaron como medidas para detener la inminente crisis.[10]

 

El último acontecimiento fue la publicación del decreto presidencial 883, emitido el 2 de octubre de 2019. El decreto eliminaba los subsidios a los combustibles más utilizados para el transporte de pasajeros y mercaderías en el Ecuador, con lo que se permitía la liberación del precio, que en algunos casos superó el doble de su valor anterior. Junto al decreto, el presidente de la República anunció todo un paquete neoliberal de medidas económicas que en muchos casos violaban derechos laborales elementales, como la renovación de contratos ocasionales para funcionarios con el 20 % menos en su salario, donación obligatoria de un día de trabajo al mes y la reducción de treinta a quince días de vacaciones al año para empleados del Estado.[11]

 

La movilización contra el neoliberalismo

 

Al mismo tiempo que el neoliberalismo secuestró los medios básicos que permiten la vida digna, también irrumpieron las resistencias y las propuestas antagónicas a su agresividad. Frente al neoliberalismo no sólo se luchó por la recuperación de los derechos ciudadanos arrebatados, sino por el rescate de otras formas de “estar en el mundo”. En América Latina las organizaciones sociales no avanzan por alcanzar el Estado de bienestar, más bien se movilizan para disputarle al capitalismo el sentido de modernidad y anteponen otras formas de convivencia social frente a los procesos violentos de acumulación y cosificación de la vida.

 


NO+, Graciela Perez (gracielaperez3010@hotmail.com). San Juan, Argentina. Formato: collage, lápiz, marcadores. Formato: postal o afiche, tamaño libre, 2019. https://redcsur.net/es/2019/10/27/estallamos-campana-grafica-por-chile-segundo-envio/

 

En Ecuador, el levantamiento indígena y el paro nacional durante once días, en octubre de 2019, renovaron por completo los procesos de resistencia social en el país. El decreto 883 fue el detonante de una de las movilizaciones más importantes de la última década. Las medidas económicas de eliminación del subsidio a los combustibles provocaron en pocos días un proceso inflacionario que empobreció a las clases populares, subió el valor de los pasajes de transporte público y se encarecieron los alimentos.[12] En los primeros días de octubre confluyeron las demandas coyunturales y las disputas estructurales que configuraban la desigualdad de la sociedad ecuatoriana.

 

Para el frente popular, que respondió al llamado de Moreno al inicio de su mandato, el diálogo resultó contrario a sus propuestas de transformación social, que habían sido enjuiciadas y criminalizadas durante el mandato de Correa.[13] Desde el 4 de julio de 2017, la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE) había entregado al gobierno el Mandato urgente para la implementación y construcción del Estado Plurinacional y la Sociedad Intercultural. El documento era un instrumento para lograr la unidad de los sectores populares y la construcción del Estado Plurinacional.

 

Sin embargo, la agenda neoliberal del nuevo régimen desechó completamente los planteamientos de los sectores populares, quienes impugnaban desde tiempo atrás procesos de movilización que exigían un diálogo con resultados. Para el movimiento indígena, los sectores sindicales y de trabajadores, los colectivos feministas, las agrupaciones de jóvenes, los estudiantes secundarios y universitarios y los medios de comunicación alternativos, entre otros, el retiro del subsidio a los combustibles y el llamado a la comprensión por dicha medida económica significaba el retorno violento del neoliberalismo con sus prácticas de exclusión social.

 

El 12 de octubre de 2019, veinticinco mil indígenas marchaban por las calles de la capital, mientras un parque local en el que se enfrentaban manifestantes y policías era declarado territorio comunitario. Los sindicatos convocaron a un paro nacional, los estudiantes secundarios exigían el libre acceso a la educación superior y los universitarios protestaban por el retorno del FMI, las mujeres exigían el fin de las prácticas patriarcales del Estado, que hacía pocos días había negado legalizar el aborto por violación, y gran parte de la población urbana y periurbana de Quito se solidarizaba con los levantados. La consigna no fue la caída del gobierno de Moreno, sino resistir contra la política neoliberal y exigir la derogatoria de las medidas económicas.

 

En la movilización popular confluyeron la protesta espontánea y la petición de bases para una orientación política constructiva. Se volvía necesario avanzar hacia la unidad de los pueblos y sectores sociales para replantear la orientación política y económica del Ecuador. Se entretejieron alianzas mientras la represión hacía crecer el número de detenidos y muertos. El movimiento indígena hacía relevos, se convocaba a asamblea permanente al mismo tiempo que toneladas de gases lacrimógenos intentaban desgastar la resistencia. En ciudades del norte, centro y sur de la sierra y en ciertos territorios de la amazonia ecuatoriana, fueron tomados edificios públicos y plazas.

 


Marz, Chile. No esperaban que los pisoteadxs fueramos tantxs

 

Contra el saqueo de nuestras vidas y nuestro territorio por parte de las transnacionales y el estado neoliberal.
Contra las fuerzas de orden que traicionan al pueblo por un par de pesos. https://redcsur.net/es/2019/10/27/estallamos-campana-grafica-por-chile-segundo-envio/

 

La respuesta del gobierno nacional era apelar al populismo y el clientelismo político extravagante y contradictorio: ofrecían a los indígenas el aumento de bonos, proyectos de etnodesarrollo, bajar los precios de los insumos agrícolas (agrotóxicos) y ampliar las zonas de pastizales para la cría de ganado, pero al mismo tiempo, el ministro de cultura decía que retirar el subsidio a la gasolina era una medida contra el cambio climático.[14] Al gobierno se le agotaban las ideas y apelaba a los decretos de emergencia y los toques de queda para encerrar la movilización. Sin embargo, esto no impidió que la noche del 12 de octubre sonara con fuerza el “cacerolazo” que apoyaba la movilización y exigía al gobierno abrir los canales de diálogo.

 

Mientras avanzaba el levantamiento y el paro del pueblo, también se hacían presentes las alianzas de matriz neoliberal: los sectores industriales y empresariales exigían la intervención de las fuerzas armadas para contener la protesta, los medios de comunicación masivos comenzaron por invisibilizar las movilizaciones y luego las convirtieron en actos violentos, y en redes sociales reaparecieron el clasismo, el racismo y la xenofobia. Por otro lado, los partidarios del gobierno anterior, para quienes lo más importante era cobrarle la traición a Moreno y no las demandas de los sectores sociales, aprovecharon la convulsión social para pedir públicamente la renuncia del presidente de la República y llamar a nuevas elecciones.

 

La lucha popular se libraba, por un lado, contra el gobierno neoliberal y el oportunismo de los progresistas y por otro, contra la estigmatización y la manipulación. A pesar de estas condiciones, lo extraordinario sucedía. Ciudades del litoral ecuatoriano, entre las noches del 11 y 12 de octubre, se movilizaron para apoyar el levantamiento, las marchas iban acompañadas por colectas de frazadas y comida para enviar a Quito a “los hermanos indígenas”. El paro se consolidaba como un levantamiento nacional y los líderes indígenas pedían un diálogo público y televisado, la derogatoria del decreto 883, y exigían participar en la creación de políticas económicas favorables para superar la crisis anunciada por el gobierno.

 

Un día después, el 13 de octubre, Moreno y los líderes indígenas aparecen en cadena nacional, de un lado los impulsores de las políticas públicas neoliberales, y del otro los indígenas, en representación de todos los sectores populares. Varios y pintorescos fueron los debates: el del “tractorcito”, “ministros vagos”, “estamos en crisis”, todo salpicado con amenazas de sanción por los hechos violentos.[15] Finalmente, la consigna inmediata se hizo escuchar, el presidente Moreno derogó el decreto y devolvió el subsidio a los combustibles. En las afueras de la Casa de Cultura, miles de manifestantes festejaban mientras el gobierno preparaba un nuevo paquete de medidas que sería enviado para su aprobación al Parlamento Nacional.

 

El neoliberalismo no se ha ido, por supuesto, pero ahora plantea en el Ecuador una nueva estrategia, la del “Estado panóptico”. Sus declaraciones y acciones después del paro nacional buscaban, primero, identificar como “el enemigo interno” a los manifestantes y la guerrilla urbana armada, quienes durante las protestas improvisaron escudos de metal, madera y cartón, se movían en escuadras por el “frente de batalla”, usaban petardos y cocteles molotov como armas caseras, llevaban capuchas y habían procedido de forma planificada y por convicción. Todo esto les permitió a los partidarios del neoliberalismo ecuatoriano justificar la represión, al generar un sentimiento de inseguridad ciudadana donde la fuerza pública “se ve orillada” a usar la violencia estatal.

 

Además, el gobierno insistió en cumplir con los compromisos firmados con el FMI, para lo cual apeló a las negociaciones con los sectores de derecha, introdujo reformas económicas a cuentagotas, desplegó cientos de funcionarios por los territorios marginales y rurales ofreciendo atención y políticas sociales, intentó recuperar su popularidad autodenominándose “el gobierno de todos”, mantuvo el discurso de la crisis económica y fiscal e insistió en que somos un país de emprendedores que ha recuperado la paz a través de la disposición al diálogo.

 


No más represión, Mariana Chiesa (a partir de foto de Carlos Vera Mansilla), marianachiesa07@gmail.com. Residente en Italia. Formato: 30 × 42 cm. 2019. https://redcsur.net/es/2019/10/27/estallamos-campana-grafica-por-chile-segundo-envio/

 

Pero al mismo tiempo, el frente popular ha convocado al Parlamento de los Pueblos, Organizaciones y Colectivos Sociales, espacio donde han confluido gran parte de los movimientos que anhelan transformar el Ecuador: quienes se movilizan por el Estado Plurinacional, quienes defienden los derechos laborales, quienes luchan por el acceso a la educación y en contra de la privatización de los servicios y la infraestructura pública, quienes promueven la agroecología y son resilientes al cambio climático, y a las cientos de mujeres que protestan contra el feminicidio y en favor de la despenalización del aborto. La lucha de los pueblos de octubre se enfrenta al retorno del neoliberalismo, frente a lo cual, proponen un movimiento por la defensa de la vida.

 


* Instituto de Estudios Ecuatorianos.

[1] El desgaste del progresismo en Ecuador se vio precipitado por las denuncias de corrupción, ejercicios autoritarios de poder, la criminalización y judicialización de la protesta social, un déficit fiscal que obliga a endeudarse, una política social insostenible y una crisis de los precios de las materias primas, entre otras causas.

[2] Lenín Moreno fue nombrado delegado de las Naciones Unidas sobre Discapacidad y Accesibilidad, y además fue vicepresidente de Rafael Correa desde 2007 hasta 2013.

[3] Véase Atilio Boron, “Ecuador: una incógnita por despejar”, Latinoamérica en el Centro, febrero de 2017, recuperado de: https://www.latice.org/fat/es/alaamln1702es.html.

[4] “El oficialista Lenin Moreno gana las elecciones en Ecuador con el 51 % de los votos”, La Vanguardia, Barcelona, 3 de abril de 2017, recuperado de: https://www.lavanguardia.com/internacional/20170403/421419134593/oficialista-lenin-moreno-gana-elecciones-ecuador.html.

[5] Informe sobre el Diálogo Nacional, Quito, Gobierno de la República del Ecuador, 2017, p. 1.

[6] “Aprobación del 77 % para Presidente de Ecuador, 11 % más que en mayo”, El Comercio, Quito, 19 de septiembre de 2017, recuperado de: https://www.elcomercio.com/actualidad/aprobacion-ecuador-presidente-leninmoreno-confianza.html.

[7] “Detalles sobre el acuerdo que firmó el Ecuador con el FMI”, GK, Guayaquil, 5 de septiembre de 2019, recuperado de: https://gk.city/2019/09/05/detalles-sobre-el-acuerdo-que-firmo-el-ecuador-con-el-fmi/.

[8] “Lenín Moreno pide a los jóvenes que emprendan y que prefieran libertad a seguridad”, El Universo, Guayaquil, 2 de agosto de 2019, consultado en: https://www.eluniverso.com/noticias/2019/08/02/nota/7452408/lenin-pide-que-emprendan-prefieran-libertad-seguridad.

[9] Idem.

[10] “Vicepresidente pidió a la ciudadanía comprensión por las medidas económicas que se aproximan”, El Comercio, Quito, 27 de septiembre de 2019, recuperado de: https://www.elcomercio.com/actualidad/vicepresidente-comprension-medidas-economicas-reformas.html.|

[11] “Decreto 883 establece que el alza de las gasolinas extra y ecopaís y del diésel regirá desde el 3 de octubre del 2019”, El Comercio, Quito, 2 de octubre de 2019, recuperado de: https://www.elcomercio.com/actualidad/decreto-alza-gasolinas-diesel-subsidios.html.

[12] Cabe mencionar que los primeros en anunciar su descontento fueron los transportistas, quienes al tercer día de paralizaciones negociaron con el gobierno de Moreno, trasladando el incremento de los costos de los combustibles a los usuarios.

[13] La propuesta que presentó la CONAIE para el diálogo nacional convocado por Moreno exigía, como muestra de la buena voluntad del gobierno, la declaración de amnistía e indulto a todos los luchadores sociales sentenciados y procesados por el delito de rebelión y sabotaje durante el gobierno de Correa.

[14] Estas declaraciones las dio el jueves 3 de octubre en el especial de Ecuador TV: “Decisiones correctas para un país que crece”.

[15] “Terminó el paro indígena en Ecuador: Nuevo decreto reemplazará al 883”, El Universo, Guayaquil, 13 de octubre de 2019, consultado en: https://www.eluniverso.com/noticias/2019/10/13/nota/7558853/paro-ecuador-comenzo-dialogo-paz-gobierno-dirigencia-indigena.

 

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El presente texto narra de forma articulada los antecedentes y los hechos acaecidos en Ecuador, que llevaron al movimiento indígena y al campo popular a sostener once días de movilización social en contra de las políticas neoliberales promovidas por el presidente Lenin Moreno. Intentamos dar cuenta de cómo el retorno del neoliberalismo desata el descontento social, que no sólo lucha por reivindicaciones coyunturales, sino que son el síntoma de las posibilidades de una transformación estructural.

Palabras clave: neoliberalismo, levantamiento, indígena, octubre, movilización.

 

Abstract

This research paper, describes in in a clear and articulate way the background and the events that occurred in Ecuador that led the indigenous movement and Social Organizations to held 11 days of social mobilization, against the neoliberal policies promoted by President Lenin Moreno. We try to give an account of how the return of neoliberalism unleashes social discontent in response to economic circumstances, that are the symptom of the possibilities of a structural transformation.

Keywords: Neoliberalism, resistance, indigenous, October, mobilization.

 

 

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