Tlatelolco

 

Greco Hernández Ramírez, La noche interminable. Tlatelolco 2/10/68, México, Siglo XXI, 2018.

Abraham Uribe Núñez*

 

Con motivo del quincuagésimo aniversario de la matanza de las mujeres y los hombres que participaron en el movimiento estudiantil del 2 de octubre de 1968, las principales revistas de circulación nacional, algunas editoriales mexicanas y una pléyade de historiadores anclados a la Red de Historia del Tiempo Presente han puesto la debida preocupación en los elementos históricos e ideológicos de la protesta estudiantil que puso en el centro de la palestra nacional la necesidad de apertura política y civil en México durante el último tercio del siglo XX. La noche interminable. Tlatelolco 2/10/68 es una obra que se inscribe en ese contexto de producción literario e historiográfico.

 

Greco Hernández Ramírez da cuenta de la historia del barrio de Tepito y el derrotero por el que su familia, de raigambre popular, pasó durante la represión del Estado mexicano en contra del movimiento estudiantil de 1968 en la Ciudad de México. La obra tiene como filiación a la novela testimonial o novela política, así, nos lleva a través de la sinuosa frontera entre la historia y la literatura, que tanto conflicto ha suscitado con relación al problema de la verosimilitud. Al respecto, Hernán Lara Zavala[1] señala que “es la experiencia literaria de algo ocurrido en la vida real, que le muestra un aspecto desconocido del mundo del que puede sacar información, conocimiento, revelaciones y por supuesto placer estético” (p. 204).

 

Considero que los historiadores debemos aprovechar las obras de esta naturaleza porque nos permiten recurrir a la imaginación histórica sobre los escenarios y las situaciones a partir de las cuales podemos construir hipótesis para el estudio del pasado. Por tanto, en este trabajo voy a abordar la estrategia narrativa y las fuentes a las que recurrió el autor para construir su relato, elementos que coadyuvan a abrir líneas de investigación para examinar la historia política del México contemporáneo, especialmente, del movimiento estudiantil de 1968 en México.

 

La obra recoge siete testimonios —uno por cada miembro de la familia Hernández Ramírez— condicionados por un tiempo discursivo, no lineal, en tanto que cada hermano del autor recordó sus primeros años de vida, la relación con sus padres y la injerencia que tuvieron con el movimiento estudiantil, especialmente la noche del 2 de octubre de 1968. Para el historiador resultará muy interesante la estrategia narrativa utilizada por el autor para ordenar su relato, porque presenta un hecho social desde la mirada de siete actores que están íntimamente vinculados tanto en el espacio público como en el privado.

 

Estudiar la historia contemporánea de México supone abordarla desde una práctica historiográfica diferenciada con respecto del trabajo archivístico con el que comúnmente trabajamos los historiadores. En lo concerniente a Greco Hernández, nos presenta una amplitud de fuentes que el historiador puede incorporar para estudios históricos sobre el 68. Por ejemplo, echa mano de la nemotecnia para recabar, mediante la entrevista y el cuestionario, los recuerdos que sus padres compartieron a lo largo de su vida, así como los testimonios de cada uno de sus hermanos. También fue utilizada la revista de denuncia ¿Por qué?, que muestra las fotografías de los estudiantes detenidos la noche del 2 de octubre de 1968. Aún más: el archivo privado de Greco Hernández, conformado por expedientes, volantes y caricaturas políticas de El Nieto del Ahuizote, resulta estratégico para la construcción del relato histórico testimonial.

 

El argumento central de la obra es dejar constancia de la dimensión social del movimiento estudiantil, no sólo desde la experiencia de los estudiantes y de las familias que participaron en las protestas, sino que también recupera la perspectiva de los estratos populares del barrio de Tepito que se adhirieron a la movilización y los de los periodistas que dieron cobertura a las acciones que los medios de comunicación oficial callaron; uno de los pocos registros disponibles sobre las atrocidades perpetradas desde las entrañas del leviatán mexicano.

 

La obra no pretende victimizar al movimiento en ningún momento; en cambio, aspira a insertarlo en el contexto internacional de los juegos olímpicos y a las motivaciones que la polarización ideológica, en gran medida nacional, llevaron a un gran sector de la población a ver a los estudiantes como una generación de “revoltosos”, mientras que el remanente se mostró empático con el movimiento, tal vez consciente del momento político y el descontento social por el que pasaba México.

 

La noche interminable de Greco Hernández Ramírez es una voz que emerge desde la comunidad académica para denunciar la desaparición de miles de estudiantes y miembros de la sociedad civil a manos del presidente Gustavo Díaz Ordaz y el gobierno federal. Este clamor propugna por evitar que la represión estudiantil de 1968 descanse injustamente en el baúl de los no recuerdos. ¡2 de octubre no se olvida!

 


* Centro de Estudios Históricos, El Colegio de Michoacán.

[1] Hernán Lara Zavala, “Reconstrucción novelada de un crimen”, en Conrado Hernández López (coord.), Historia y novela histórica: Coincidencias, divergencias y perspectivas de análisis, Zamora, El Colegio de Michoacán, 2004, pp. 235-245.

 

 

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Greco Hernández Ramírez, La noche interminable. Tlatelolco 2/10/68, México, Siglo XXI, 2018.

 

Abraham Uribe Núñez

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