La migración y la perspectiva histórica: debates actuales

 

 

Elda González Martínez y Ricardo González Leandri (eds.), Migraciones transatlánticas. Desplazamientos, etnicidad y políticas, Madrid, Catarata, 2015.

Gabriela Pulido Llano*

 

Todos los días amanecemos con nuevas noticias acerca de los movimientos migratorios en el mundo entero. Casi todas estas develan la tragedia en la que están sumidas las economías nacionales del Sur del globo y los procesos dolorosos del tránsito humano, legal o ilegal, al plantearse los contextos de separación, sustracción, y ruptura del individuo con su entorno, así como el relato del vía crucis de inseguridad y violencia en el tránsito y arribo. ¿Cómo han sido estos procesos a lo largo de la historia? Los movimientos migratorios transatlánticos son parte de la vida cotidiana y no hay un solo país que escape a esta realidad. El libro Migraciones transatlánticas. Desplazamientos, etnicidad y políticas editado por Elda González Martínez y Ricardo González Leandri nos recuerda esto, y también el enorme compromiso que un grupo de científicos  sociales ha adquirido con la finalidad de definir y encontrar explicaciones y, de ser posible, soluciones, a dichos fenómenos humanos. En esta obra vemos a los especialistas conversando y discutiendo entre sí, mostrando la diversidad de enfoques que permiten retroalimentar una y otra visión del conjunto. Es una expectativa legítima el que estas aportaciones al conocimiento pudieran incidir en políticas públicas que beneficiaran a las poblaciones en el mundo.

 

El libro está dividido en partes que abarcan tres temáticas generales: las políticas migratorias, los imaginarios étnicos, y los enfoques sociales y culturales, respectivamente. Veinte capítulos integran estos tres apartados y la participación multidisciplinaria de los estudiosos que dialogan en este coloquio letrado, hace del libro un ejercicio interdisciplinario auténtico. Se trata de una obra que discute, a través de ejemplos concretos, estados de la cuestión, categorías y conceptos, enfoques con perspectiva histórica y estudios de caso que reconstruyen historias de vida. Los trabajos hablan, entre otros asuntos interesantes, acerca de las comunidades migrantes y las prácticas sociales en los países emisores y receptores, y  dejan ver la complejidad de estas relaciones humanas. A diferencia de otros textos colectivos que examinan la problemática de las migraciones trasnacionales, éste afianza sus abordajes teóricos en los rostros más humanos de la migración. Los coordinadores de la obra destacan en su introducción la motivación que lleva a armar un libro de esta naturaleza. Al respecto dicen: “la emergencia –podría hablarse de un auténtico estallido– de nuevos temas, metodologías y enfoques” con los que se está abordando la temática, sorprende y es un punto de partida para congregar estas voces. Se trata de un texto articulado de manera meticulosa. Todo lo dicho hace que este libro sea una referencia indiscutible para especialistas, divulgadores e interesados en la materia.

 

En la primera parte se estudian  las políticas migratorias a través de siete casos. David Cook-Martín y Favid FitzGerald, José Antonio Vidal Rodríguez, Domingo Lilón, Emilio Redondo Carrero, Eugenia Scarzanella, Asunción Merino Hernando y Esmeralda Broullón Acuña, son los autores que dialogan en esta sección. Los estudios de caso agrupados aquí, examinados bajo la perspectiva histórica, principalmente, muestran cómo las políticas migratorias en los países que han sido receptores de migraciones trasnacionales han sido producto de coyunturas muy específicas. Sin embargo, eso no impide pensar en posibles planteamientos de largo vuelo que recuperen las experiencias particulares. Las políticas de apertura hacia exiliados y migrantes, españoles y judíos, son relevantes ya que han dibujado las contradicciones de gobiernos que ejercen políticas totalitarias al interior y, por otro lado, se muestran incluyentes hacia el exterior, como fue el caso de República Dominicana. Así también fue la racionalidad de la logística con la que se llevó a cabo la emigración española a Argentina y la de las últimas tres décadas, en la vuelta del siglo. Llaman también la atención historias como las de una auténtica “selección étnica”, disfrazada de “democracia racial”, como se dio o se ha dado en Brasil hasta la fecha, o las prácticas legisladas con la  finalidad de elevar el estándar de productividad, como fue el caso de los ensayos colonizadores de los italianos en distintos países de América Latina entre 1940 y 1960. Estas experiencias  tuvieron una primera puesta en práctica, en términos de modernización, progreso y desarrollo, a fines del siglo XIX. Así vemos –de 1912 a 1931 y tres décadas más tarde– a los Estados involucrados en experimentos como fue el desvío de flujos migratorios hacia, “las actividades  del Comité Intergubernamental para las migraciones europeas y su gestión en las migraciones y el desarrollo económico en América Latina”. En este sentido, la primera parte nos deja ver la relación de las políticas relativas a la migración trasnacional, o bien  profundamente arraigadas en procesos históricos específicos y, en otros casos, como meros experimentos con miras a un progreso económico o un desarrollo democrático.

 

La segunda parte conjunta los trabajos de Óscar Álvarez Gila, Oswaldo Truzzi y Rogerio de Palma, Mónica Raisa Schpun, Malgorzata Nalewajko, Katarzyna Porada, Alejandro Fernández, Concepción Navarro Acue y  Núria Sala i Vila. Al igual que en el apartado anterior, los estudios de caso proporcionan vistas integrales a la problemática de las migraciones trasnacionales y sus tratamientos al interior de los países receptores. En esta segunda parte, los autores recuperan  la temática de las identidades desde la perspectiva  de la etnicidad y cómo el contacto con comunidades extranjeras de migrantes en el propio país, ha generado múltiples recursos de representación del “otro”. Una parte de las recepciones de estos grupos humanos ha redundado en expresiones racistas y prácticas discriminatorias. En otros, el contacto ha proporcionado vehículos de intercambio cultural de largo alcance, que han nutrido no sólo imaginarios, sino prácticas cotidianas de manera definitiva. De nuevo, la trashumancia de estos grupos sólo puede ser entendida en la coyuntura histórica, que brinda planteamientos generales muy interesantes. Así, en este apartado conocemos de los italianos y la expresión de su “italianidad” en las zonas rurales de Sao Paulo, y a los polacos y japoneses en Brasil, entre la aceptación y la discriminación. También la conformación de un estereotipo que es identificado con las características particulares de una región y como tal es folclorizado, en los vascos retratados por el cine norteamericano; de la comunidad polaca en Argentina, también como una “etnicidad folclorizada”, como la denomina la autora, imagen cuya vigencia se ve en el tiempo largo. Asimismo, acerca de las migraciones españolas en su constitución como comunidades, algunos ejemplos importantes abren espacio para la reflexión de  la “hispanidad” y sus rostros en América Latina: el exilio de la posguerra civil española, en particular los catalanes, y cómo se identifican y a su vez se integran en la esfera de lo público en la ciudad de  Buenos Aires; la postura de los españoles radicados en Uruguay ante la guerra de independencia de Cuba y sus expresiones en el soporte periodístico, y la historia de vida de un migrante asturiano, un empresario del caucho, en Lima, Perú. Estos trabajos abundan en abordajes teóricos múltiples, que tienen que ver con nuevos enfoques para estudiar las identidades de comunidades migrantes en sus procesos de inserción/integración en espacios geográficos trasnacionales y las expresiones de su recepción en diversos soportes.

 

Por último, la tercera parte aborda los estudios de caso desde los enfoques sociales y culturales de Pilar González Bernaldo de Quirós, Pilar Cagiao Vila, Roberto Benencia, Mónica Palma Mora y Magdalena Obojska-Fratczak. Esta sección es muy rica en cuanto a propuestas metodológicas novedosas para estudiar eventos particulares que, por un lado, refrendan la temática de las identidades y, por el  otro, exploran las alternativas concretas de inserción de sujetos de carne y hueso, y los resultados en la vida cotidiana tras la recepción. En el capítulo acerca de las condiciones de morbilidad y mortalidad de extranjeros, en la ciudad de Buenos Aires, de 1887 a 1922, la autora propone una reflexión crítica acerca del uso de las fuentes estadísticas interpretadas bajo ciertos prejuicios que han dañado la perspectiva histórica en este tema. Por otro lado, la mirada de los viajeros, que siempre proporciona visiones de contraste y contrapuntos con respecto a la cultura del “otro” está presente en el análisis de la mirada de los viajeros en Argentina, en tiempos del centenario. Siguiendo la secuencia de los capítulos, también las experiencias de los bolivianos en Argentina, sus testimonios desde hace tres décadas y en la actualidad, brindan los elementos comparativos de análisis para, por ejemplo, estudiar cómo esta comunidad ha tejido lazos fuertes o débiles en el país receptor y  sus relaciones con los sujetos presentes en la vida cotidiana del campo. Los artistas estadounidenses de cabaret en la ciudad de México, de 1945 a 1965, se insertaron en un mercado laboral altamente competitivo para esas fechas. A su vez, sus representaciones fueron un vehículo de transmisión de las relaciones entre los países, como señala su autora, fueron “’embajadores’ de la llamada buena vecindad”. El último capítulo de esta obra tan rica estudia de manera general la migración de latinoamericanos hacia Bélgica, de 1980 a 1990. Al hacerlo, conocemos de los procesos internos de la región latinoamérica y el del territorio belga. Las razones que hacen posible la entrada y el arraigo de esta población.

 

Las migraciones trasnacionales encuentran en esta obra definiciones novedosas, mucho más descriptivas. También encuentran, en estas voces, rutas de expresión que, desde mi punto de vista, recuperan del caleidoscopio de motivos de salida, su complejidad, de manera muy sugerente. La reunión de diversas miradas acerca del rostro humano de la migración, estudiada con perspectiva histórica  es un acierto. Deja ver cómo la historia es esencial para comprender los procesos migratorios, tan presentes en la vida cotidiana de los países.

           


* Dirección de Estudios Históricos, INAH.

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Elda González Martínez y Ricardo González Leandri (eds.), Migraciones transatlánticas. Desplazamientos, etnicidad y políticas, Madrid, Catarata, 2015.

Gabriela Pulido Llano*

 

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