La Liga Comunista 23 de Septiembre

Gamiño Muñoz, Rodolfo, Yllich Escamilla, Rigoberto Reyes y Fabián Campos (coords.), La Liga Comunista 23 de Septiembre, cuatro décadas a debate: historia, memoria, testimonio y literatura, México, UNAM/ UAT, 2014.

César E. Valdez*

 

 

En los últimos años se ha despertado un renovado interés por el estudio de los grupos de jóvenes que ejercieron la violencia como herramienta política en los años que van de 1960 a 1980. Este auge quizá esté motivado por el regreso del Partido Revolucionario Institucional (PRI) al gobierno federal, así como un contexto social y político en el que la violencia ha irrumpido en muchas esferas de la vida pública y la cotidianeidad y, por supuesto, por una juventud ávida de la búsqueda de alternativas organizacionales.

 

El libro La Liga Comunista 23 de Septiembre, cuatro décadas a debate: historia, memoria, testimonio y literatura es un esfuerzo editorial e intelectual que marca un nuevo punto de partida para la historiografía sobre la violencia política en México. Desplegado en 550 páginas, cinco apartados y 22 capítulos, el libro que reseñamos, puede ser leído de muchas formas, aunque no infinitas. Por lo menos dos son las más claras: la del militante interesado en la historia de las organizaciones políticas de las cuales puede sentirse heredero, o en búsqueda de “lo que salió mal”; y la del especialista académico interesado en comprender el momento histórico concreto y el por qué grupos de jóvenes de tan diversos orígenes convergieron en la creación de una organización armada revolucionaria con aspiraciones de alcance nacional. No se trata de descalificar una y ensalzar a la otra, por lo contrario, se trata de mirar los distintos públicos que hoy se interesan por la historia y memoria de las armas. Lo cierto también es que en este libro los autores provienen de ambos campos. Los académicos y los ex militantes se entretejen en un interesante diálogo que mezcla la experiencia vivida y el horizonte de expectativa de la época, y el análisis frío y complicado de las acciones y alcances de aquellos jóvenes revolucionarios. Y si esto pasa es porque los coordinadores buscaron hacer de este libro un documento plural, al cual también se le suman voces que por momentos pueden sonar incómodas pero que en una discusión abierta no pueden hacerse a un lado. 

 

El libro tiene una organización coherente que nos hace transitar de la experiencia regional de la guerra fría al contexto nacional. Después nos presenta la irrupción de los jóvenes en la política y la manera en que tomaron las calles primero al ser expulsados de ellas de forma violenta y decidieron tomar las armas. Aquí es dónde los autores del libro comienzan a tejer los distintos caminos y destinos de la Liga y sus militantes; en varios artículos, estos últimos asumen la voz narrativa y convierten a este libro en una compilación de carácter documental, aunque ―debe señalarse― su principal intención es ir más allá del testimonio y ofrecer un análisis crítico.

 

Después los autores nos ayudarán a conocer cómo operó la Liga en distintos lugares y experiencias, seremos invitados a departir de los conflictos y contradicciones de sus militantes, quienes se nos desdoblan al avanzar la lectura como seres humanos, configurando una visión tridimensional de los actores sociales. Hacía el final de la tercera parte, la voz incómoda de Gustavo Hirales y el interesante análisis memorístico sobre la liga realizado por Adela Cedillo servirán como punto de partida para reflexionar sobre los prejuicios que entorno a la violencia política se fueron construyendo. Con esto pasar a los temas de justicia, derechos humanos y memoria se hace de forma más o menos natural.

 

La penúltima parte opera a modo de una brevísima historia de la justicia transicional, la cual se va tejiendo entre el chantaje, la ilusión y la “extorsión política”. Conoceremos excelentes balances de los alcances y límites de la justicia mexicana y podremos engarzar los juicios y prejuicios de la Fiscalía Especial para los Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (Femosspp) con los juicios y prejuicios sociales entorno a la Guerrilla Urbana. Sin duda la parte final de memoria es un excelente colofón en dónde conoceremos la manera en que se ha representado, construido y reconstruido el pasado armado mexicano.

 

¿Qué aporta este libro? Aporta una visión plural y polémica sobre un tema medular en el México actual: ¿es la violencia un camino viable para la transformación de la realidad? ¿Se justifica? Y si es así, ¿el Estado tiene vía libre para desatar toda su fuerza? Historiográficamente nos demuestra que la complejidad alcanzada por la liga sólo puede observarse en sus dimensiones regionales y particulares, es decir, no toda la liga era como se nos ha dicho que fue la liga. Particular mención debemos hacer del texto de Alicia de los Ríos sobre las trabajadoras de las maquilas, en cual encontramos a una liga más moldeable y dispuesta a un trabajo de base y fino, adaptándose a sus interlocutores sin imponer y con un margen de diálogo importante.

 

También nos pone en punto crítico la ya clásica caracterización dual de las guerrillas mexicanas, la rural y la urbana. Versión que Carlos Montemayor sostuvo y ciertamente, como luego se comprueba en el análisis literario, estaba basada más en una visión cuasi romántica de la guerrilla rural (los que tienen todas las razones para la rebelión) y una visión estereotipada del guerrillero urbano concentrada en su extracción clasista y en su rebelde juventud.

 

¿Qué “problemas” encuentro en el libro? Quizá uno de partida sea la forma en que se caracterizan y explican las particularidades del “frente mexicano” en la guerra fría, se guarda la discusión sobre el papel jugado por México en tan conflictiva época. Y a pesar de darnos a conocer bibliografía reciente en las notas a pie, no se confronta y se eluden discusiones que hoy día ante la emergencia de una nueva perspectiva global de la guerra fría no pueden evitarse. Quizá hubiera sido interesante incluir un balance de inicio que expusiera y pusiera al día al lector de las discusiones recientes sobre México y la guerra fría. Por otro lado, hay una mínima exposición de las propuestas que la historiografía estadounidense ha hecho sobre el tema. Salvo Adela Cedillo, quien se encuentra inserta  desde hace ya algunos años en dicha academia, no se abunda en los aportes y problemas de dichas versiones. Otro aspecto, si bien se encuentra ausente de manera explícita se cuela visiblemente, es el tema de la estrategia gubernamental para frenar la actividad militar y política de la Liga. Al libro también le hubieran venido bien algunos mapas e imágenes que apoyaran a algunos artículos. Finalmente, considero que unas palabras “A modo de conclusión” o balance general del libro, ya fueran de los coordinadores o de algún especialista invitado, hubieran aportado al lector un instrumento de mediación y de sentido luego de las poco más de 500 páginas.

 

Si este libro tuviera un título amarillista quizá debería ser algo así como “La Liga Comunista 23 de Septiembre, una hidra de carne y hueso”; en su versión gringa podría llamarse “La Liga Comunista 23 de Septiembre expuesta y al desnudo”; en su versión cliché del cliché podría llamarse “La Liga Comunista 23 de septiembre, ascenso, auge y caída de la guerrilla urbana en su propia voz”. En su versión oficialista podría llamarse “La liga Comunista 23 de Septiembre las razones de aislamiento y derrota”. Pero no, es “Cuatro décadas a debate”, y el debate es claro y reiterado en cada una de sus páginas.

 

Este libro, entre otras cosas, consigue traducir historiográficamente la tesis VI de Walter Benjamin sobre la historia “Articular históricamente el pasado no significa conocerlo tal como verdaderamente fue. Significa apoderarse de un recuerdo tal como esté relumbra en un instante de peligro”. Y es que el lector se encontrará con los pequeños detalles que le permitirán mirar al pasado de manera vívida. Podrá sentir el peligro de la persecución policial, sentirá y se emocionará con la lucha, y seguramente hará rabietas con los errores que provocaron la caída de muchos de los militantes. Es, sin duda, un texto necesario.

 

En suma ¿de qué trata este libro? Trata de cómo diversos grupos de mexicanos, de diversas edades, extracciones sociales y contextos regionales, convergieron en un momento determinado  en un diagnóstico sobre la realidad y en una solución.  Trata de sus andanzas, sus fallas y aciertos. De sus utopías, sus cómplices y de quienes los persiguieron. De los que cayeron, de los que no cayeron y de los que se arrepintieron. De los que se fueron, de los que se llevaron, de quienes se los llevaron y de las presencias que dejaron. De los que quisieron hacer justicia, de quienes la bloquearon y de quienes ni siquiera así se callaron. Habla, y muy claro, del ruido de las balas, del silencio de las tumbas y de las voces silenciadas, las que sin embargo hoy todavía se escuchan.

 


* Dirección de Estudios Históricos, INAH.

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Gamiño Muñoz, Rodolfo, Yllich Escamilla, Rigoberto Reyes y Fabián Campos (coords.), La Liga Comunista 23 de Septiembre, cuatro décadas a debate: historia, memoria, testimonio y literatura, México, UNAM/ UAT, 2014.

César E. Valdez*

 

 

En los últimos años se ha despertado un renovado interés por el estudio de los grupos de jóvenes que ejercieron la violencia como herramienta política en los años que van de 1960 a 1980." data-share-imageurl="">