¿Guerra a la delincuencia organizada o control sobre la sociedad?

Saúl Escobar Toledo*

 

Sergio González Rodríguez nos ofrece un breve ensayo que trata de explicarnos cómo se convirtió México en un “campo de guerra […] a principios del siglo XXI […] como parte de un  plan estratégico de militarización del mundo global”. Se trata de una reflexión sobre las democracias formales contemporáneas que, desde las últimas décadas del siglo XX, han decidido entablar “el combate al tráfico de drogas como un objetivo de guerra, equiparable al terrorismo o la insurgencia”.

 

Considera que lo anterior ha creado un  inmenso campo de guerra que trasciende el territorio mexicano y se despliega hacia el norte y hacia el sur, incluyendo la región centroamericana y caribeña donde opera el Comando de América del Norte del ejército estadounidense.

 

Un campo de guerra que ha modificado las regiones del país por el dominio de los grupos criminales. Y también ha reconfigurado a las ciudades “reformuladas por la fuerza del crimen organizado y las componendas con los gobiernos federal, estatal y local”.

 

Uno de los puntos centrales del libro consiste en señalar que esa guerra en México, como en otros países del mundo, ha vuelto disfuncionales a las instituciones. El Estado de derecho no se cumple en todo el territorio, lo que significa “una quiebra del Estado de derecho en términos formales y fácticos”. Las autoridades incumplen y vulneran preceptos constitucionales, en lugar de vigilar que se cumpla el imperio de la ley.

 

A tal punto hemos llegado que, según González Rodríguez, “la posibilidad auto correctiva del propio Estado resulta (ya) inexistente”. Y que por lo tanto se trata de un Estado que sólo “simula legalidad y legitimidad”. Así, la violencia de los últimos años tiene una fuente común: “el pacto supra institucional originado por los nexos criminales del poder político y económico con el narcotráfico”.

 

Esta degradación institucional fue propiciada entre otras causas  por las “prácticas ambivalentes de las agencias de Estados Unidos ante el crimen organizado […] Por una parte este gobierno persigue las actividades criminales […] por otra, incurre en operaciones ilegales y confidenciales […] que transgreden sus propias leyes y las de otros países”. Debido a esto último, el autor no duda en asegurar que “la maquinaria bélica de Estados Unidos sería un factor determinante en el auge de la violencia en los últimos años en México”.

 

Pero, por otra parte, la sociedad mexicana vio multiplicados sus problemas debido al empleo de una pésima estrategia contra el crimen organizado, consumada sin estudio de los riesgos y cálculo de los daños virtuales: “la lucha contra todos los grupos criminales sin excepción que presume el gobierno mexicano, al persistir en atacar a los jefes de los distintos grupos, incrementó la violencia en México de 2007 a 2012”.

 

González Rodríguez dedica un capítulo especial a las víctimas de la violencia. Le llama la anamorfosis de la víctima.[1] Esta anamorfosis es una alteración de la estabilidad cotidiana de las personas, en este caso de las víctimas  de un hecho violento, en la cual las instituciones no hacen  valer los derechos de aquéllas.  El derecho que le asiste por el daño sufrido no se aplica, las instituciones no funcionan. Así, la “víctima se disgrega y el horror se revive”. La víctima se vuelve una letra o una cifra de un registro pero no desde su corporeidad, su condición humana.

 

Por ello  insiste en que recordemos que “un cuerpo es una persona […] La vida en su propia indefensión ante el poder que la somete y aniquila.” Y en esta recuperación da cuenta de varias historias (cuerpo/persona) víctimas de la violencia.

 

 Más adelante afirma: “A lo largo de la primera década del siglo XXI, los cárteles mexicanos de la droga se fortalecieron. El prestigio internacional de los narcotraficantes mexicanos es el emblema del fracaso de la guerra gubernamental contra el crimen organizado. El gobierno efectúa detenciones y decomisos mientras crece la violencia, la inseguridad y los negocios ilícitos […]”. Y concluye: “México ha vivido entre la memoria de sus revoluciones en el pasado y la certeza de su involución actual: el retroceso del Estado de derecho al enfrentar la mayor crisis de su historia contemporánea”.

 

La corrupción del narcotráfico se ha implantado en México a través de los organismos encargados de la defensa de la ley y la procuración de justicia, de las áreas de inteligencia del Estado, de la milicia y las policías, de los gobiernos de los estados de la federación, de los partidos políticos, el sistema judicial, el capital y el sistema bancario y financiero. “La degradación mexicana comenzó en el seno de sus instituciones […] Y Estados Unidos está implicado”.

 

El autor  considera varias opciones de respuesta que pueden ayudar a solucionar este estado de cosas. Para ello considera, por ejemplo, la propuesta de una “globalización de la sociedad civil a partir de Organizaciones de Base a Valores (OBV)”, basada en un informe a la ONU, “La gran transición: la promesa y la atracción del futuro”, de 2006, escrito por Paul Raskin, Tariq Banuri, Gilberto Gallopín, Pablo Gutman, Al Hammond, Robert Kates y Rob Swart.

 

Según este informe, que hace también un relato ficticio del mundo en un futuro a mediano plazo, “las redes globales de la OBV demostraron ser la fuerza opositora ideal frente a las corporaciones globales depredadoras y a los gobiernos incompetentes.”

 

También cita el Proyecto Europa 2030 que propone mantener y desarrollar un espacio de libertad, seguridad y justicia, y para ello aconseja atender las causas de la inseguridad y no sólo sus efectos. Sergio González ve en este proyecto un “aliento civil y la defensa de los derechos y libertades individuales”.

 

El autor  refiere  también el ensayo La Insurrección, publicado en francés en 2007,[2]  destacando que  “la búsqueda de soluciones alternas de participación individual y colectiva con el fin de transformar el orden existente oscila entre la matriz pacifista y la matriz insurrecionalista del pensamiento.”

 

Según Sergio González Rodríguez, muchos de estos estudios se basan en la asimetría de los conflictos basado en el siguiente  razonamiento: “cuanto mayor es la brecha respecto de quién tiene el poder, los actores fuertes son menos resolutivos y por lo tanto más vulnerables en lo político […] por el contrario, los actores débiles se vuelven más firmes y menos vulnerables.”

 

Escéptico, el autor concluye que, en la actualidad, la asimetría  entre el poder y el deseo de transformación es desproporcionada, lo que obliga a seguir buscando otras propuestas. En particular, considera indispensable “contener el énfasis belicista y el modelo de control y vigilancia de  las personas.” A pesar de su escepticismo, las últimas palabras del texto perfilan cierta esperanza: “la humanidad nunca supo tanto como ahora sobre la naturaleza y la composición del cosmos, y jamás estuvo más lejos de las estrellas que en el presente. Por fortuna persiste el misterio del porvenir.”

 

Campo de Guerra es más que una reflexión sobre nuestro presente de violencia y corrupción. El texto quiere rescatar  a las víctimas y mostrar que son algo más que un dato, una estadística o un fenómeno que debe ser analizado. Las víctimas somos nosotros mismos. Lo sepamos o no, nos haya tocado directamente o a algún amigo o familiar, la violencia actual ha puesto en riesgo la sobrevivencia de nuestra sociedad porque nadie nos está protegiendo de ella. Los responsables de detenerla se han convertido en sus promotores. Al declarar la guerra a la delincuencia organizada nos convertimos en  piezas de un tablero militar, de un campo de guerra, habitantes de un territorio  bajo el control de un comando militar del que no conocemos bien a bien sus fines ni sus causas. Con el agravante de que cualesquiera que sean sus objetivos el resultado ha sido desastroso. Instituciones enfermas, sociedades violentadas, víctimas y más víctimas humanas.  En estas condiciones nuestra indefensión es casi total.

 

El fin de esta espiral violenta, según Sergio González, difícilmente vendrá de las propias instituciones. Por ello el papel de la  sociedad civil es fundamental. Para ello las víctimas deben dejar de ser o de verse sólo como víctimas de guerra y asumir que son, que somos, los únicos protagonistas capaces de construir la paz venidera. Se trata de una lucha muy desigual, pero es la única posible.

 


* Dirección de Estudios Históricos, INAH.

[1]  Una anamorfosis o anamorfismo es una deformación reversible de una imagen producida mediante un procedimiento óptico (como por ejemplo utilizando un espejo curvo), o a través de un procedimiento matemático. Sergio González  utiliza este concepto para destacar cómo se produce una inversión de elementos y funciones, una proyección de formas fuera de sí misma, convirtiéndose en “un acertijo, un monstruo, un prodigio”; Jurgis Baltrusaitis, Les perspectives dépravées. Tome 2. Anamorphoses, París, Flammarion, 1996.

[2] comité invisible, L’insurrection qui vient, París, La Fabrique, 2007. Hay una edición en español de 2009 por Melusina; se trata de un manifiesto-ensayo que además de anunciar la debacle del sistema financiero mundial (antes de la crisis de 2008), propuso una insurrección inminente a nivel global. www.melusina.com

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 Resumen

El artículo busca destacar las ideas más importantes contenidas en el libro de Sergio González Rodríguez, "Campo de Guerra", publicado por Anagrama en 2014. Destaca la tesis del autor en el sentido de que México se ha convertido en una "campo de guerra" resultado de un plan de militarización global, encabezado por las fuerzas armadas de Estados Unidos, quienes decidieron entablar un combate al tráfico de drogas como un objetivo de guerra equiparable al terrorismo o la insurgencia. Esa guerra ha vuelto, dice el autor, ´disfuncionales´ a las instituciones del país y ha provocado que el estado de derecho no esté vigente  en todo el territorio nacional. Una parte sustancial del libro lo dedica a relatar breves historias de las víctimas de la violencia para destacar el costo humano de esta guerra. En la parte final, el ensayo de Sergio González considera diversas estrategias de la sociedad para poner fin a este desastre humanitario.

Palabras clave: plan de militarización, estado de derecho, víctimas, violencia

 

Abstract

The article seeks to highlight the most important ideas contained in the book by Sergio González Rodríguez, "Field of war", published by Anagrama in 2014. Stresses the thesis of the author in the sense that Mexico has become a "war camp" result from a global militarization plan, led by the armed forces of the United States, who decided to engage in a fight against drug trafficking as a target of war comparable to terrorism or insurgency. That war has become, says the author, ´disfuncionales´ to the country's institutions and has led to that the rule of law is not applicable throughout the national territory. A substantial part of the book dedicates it to tell brief stories of victims of violence to highlight the human cost of this war. At the end, the trial of Sergio González considered various strategies of the society to put an end to this humanitarian disaster.

Key Words: militarization plan, State law, victims, violence

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