“Nuestra Señora de las Iguanas” y sus resonancias

Abraham Nahón*

 

Graciela Iturbide explora un lenguaje de nuevas sensibilidades y politicidades que habla a través de la fuerza comunitaria, étnica y de género (principalmente en mujeres y muxes) vislumbrada en esta región del Istmo de Oaxaca. Su fotografía “Nuestra Señora de las Iguanas” lograría, incluso años después de ser creada, una resonancia social y estética inusitadas. Esta imagen se considera todo un icono de la fotografía mexicana, y ha sido resignificada y traducida a otras disciplinas artísticas —gráfica, escultura, mural, collage, etc.—, por la potencia visual y cultural que posee.

Pero la resonancia amplificada de la imagen puede explicarse no sólo porque evoca una comunidad zapoteca cuya potencia visual ha atraído a diversos artistas y visitantes foráneos, sino por sus significados culturales e identitarios. Graciela Iturbide rompe con la fotografía indigenista y explícitamente activista (la mujer retratada en el mercado, Sobeida Díaz Santiago, participó también en el movimiento social de la COCEI), explorando otras formas de politicidad al mostrar a la mujer como protagonista de su propia vida económica local. En un proceso consciente o inconsciente de antelación, la artista condensa en una imagen el anhelo de una sociedad que exigiría, décadas después, un posicionamiento distinto y mayor participación política para las mujeres indígenas, casi siempre invisibilizadas.

“Nuestra Señora de las Iguanas” fue reproducida en tarjetas y posters por el artista Francisco Toledo, con el apoyo de la población de Juchitán, la cual ha bautizado a esta fotografía como “La Medusa juchiteca”. La emblemática imagen también ha sido reapropiada y reinventada en un mural en Sunset Blvd., en Los Ángeles, California, creado por la artista Annie Sperling en 1993; en un acrílico sobre tela con el nombre “La Madonna de las Iguanas”, realizado por Pere Greenham en 2003; en una xilografía realizada en 2011 por el artista oaxaqueño Irving Herrera, quien participó en la Asamblea de Artistas Revolucionarios de Oaxaca en el 2006; en una acuarela pintada sobre un cartel de Ansel Adams, realizada por el fotógrafo argentino Marcos López en 2015; en una puesta en escena fotografiada en ambrotipo (coloreado a mano) y titulada “Muxe: dos para el trono”, realizada por el fotógrafo chileno Mauricio Toro-Goya en su estancia en Oaxaca en 2015; y en un autorretrato impreso en cianotipia e intervenido por el fotógrafo ciego Pedro Miranda en 2016.

Curiosamente, la fotografía de Graciela Iturbide también ha sido retomada por los habitantes y las autoridades municipales de Juchitán, que la han colocado en las señalizaciones de la carretera, indicando la entrada a la población, e incluso alzaron, en un espacio público del pueblo, una versión esculpida de la imagen, elaborada por un artista anónimo.

 

El video realizado por la artista Judith Romero también se inspira en la imagen, retomando algunos elementos de la tesis doctoral del investigador Abraham Nahón, concluida en 2015, de cuyo libro Imágenes en Oaxaca. Arte, política y memoria (Oaxaca, UABJO-BUAP, 2020) mostramos aquí un fragmento, levemente modificado para esta presentación.

 

 

Resonancias / "Nuestra señora de las iguanas"-Graciela Iturbide, por Judith Romero

 


* Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca.

 

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Graciela Iturbide explora un lenguaje de nuevas sensibilidades y politicidades que habla a través de la fuerza comunitaria, étnica y de género (principalmente en mujeres y muxes) vislumbrada en esta región del Istmo de Oaxaca. Su fotografía “Nuestra Señora de las Iguanas” lograría, incluso años después de ser creada, una resonancia social y estética inusitadas. Esta imagen se considera todo un icono de la fotografía mexicana, y ha sido resignificada y traducida a otras disciplinas artísticas —gráfica, escultura, mural, collage, etc.—, por la potencia visual y cultural que posee.

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