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El Club Barcelona y México. Cardenismo, resistencia y memoria

ENVIADO POR EL EDITOR EL Martes, 16/06/2026 - 18:51:00 PM

Frederic Porta, El Barça y México en 1937. Tiempos de Cárdenas, México, Miguel Ángel Porrúa, 2022.


Monserrat Cabrera Castillo*

 

Este breve libro ejemplifica de manera elocuente lo placentero que resulta combinar una pasión con el quehacer diario. Es evidente que el fervor por un equipo inspiró a Frederic Porta a redactar un texto tan enriquecedor y ameno. En cada sección no sólo se aprecia la destacada labor de investigación, sino también los sentimientos que la acompañan, desde la crítica, expresada con respeto por la falta de memoria, hasta un orgullo por los triunfos obtenidos por el club en tierras americanas.

 

Eduardo Galeano ya había mencionado un poco de las hazañas de los equipos españoles de futbol durante la Guerra civil española:

 

[...] dos equipos peregrinos fueron símbolos de la resistencia democrática. Mientras el general Franco, del brazo de Hitler y de Mussolini bombardeaba a la República española, una selección vasca recorría Europa y el Club Barcelona disputaba partidos en Estados Unidos y México. El gobierno vasco envió al equipo Euzkadi a Francia y a otros países con la misión de hacer propaganda y recaudar fondos para la defensa. Simultáneamente, el Club Barcelona se embarcó hacia América. Corría el año de 1937, y ya el presidente del club había muerto bajo las balas franquistas. Ambos equipos encarnaron, en los campos de fútbol y también fuera de ellos, a la democracia acosada.[1]

 

Siempre se abordaba el tema de diferentes maneras, desde entrevistar a un solo jugador y enlazarlo con su propio proceso de vida,[2] un pequeño documental con entrevistas a un jugador y sus descendientes, pero todo siempre desde el pasado. Porta, en cambio, ofrece una perspectiva desde el presente y el olvido, o como él lo denomina, una “asignatura pendiente”.

 

Abordar el tema del futbol despierta diversas pasiones, desde el fervor por la camiseta hasta el menosprecio, por considerarlo una idolatría o una descalificación, tildándolo de “opio del pueblo”. En los últimos tiempos, este deporte se ha vinculado con la violencia dentro y fuera de los estadios, la corrupción y hasta como un negocio de grandes corporaciones y políticos. Escribir sobre futbol no es tarea sencilla, pero Porta comprende que contar la historia de un club conlleva más que relatar el pasado: requiere de considerar sus espacios y símbolos, la falta de memoria, las personalidades de sus fundadores, sus relaciones con otros personajes y sus posesiones, como los periódicos, que influyeron en su creación y supervivencia.

 

En su libro, Porta ofrece una manera prodigiosa de abordar el futbol, no como un ente abstracto, sino como un organismo que se adapta a la economía, la política y las aspiraciones generales de la sociedad. No se puede ver a los equipos como entidades aisladas, sino como sujetos que se transforman, crecen y perduran gracias a los contextos, tanto locales como mundiales.

 

El libro consta de dos secciones principales. La primera, un prólogo de José María Muriá[3] sobre Frederic Porta, donde describe el exitoso proceso del autor como periodista deportivo y su vínculo con lo que el equipo simboliza a niveles sociales y políticos. Muriá destaca que, en el caso de este club, no se puede separar la política del fútbol, ya que el Barcelona no sólo ha sido un instrumento para el sentimiento nacionalista catalán, sino que lo ha preservado y defendido. Retomando hasta una parte del himno, Muriá nos muestra cómo este equipo es más que un club: representa el deseo de un país independiente. Por eso, a pesar de la opresión sufrida, en cada partido resuenan en las gradas no sólo las estrofas, sino el deseo de un país autónomo.

 

La segunda sección es el texto escrito por Porta, compuesto por 21 pequeños apartados que presentan primero el presente del club, describiendo su espacio, sus símbolos, vivos o no, y mencionando su deuda con México. A través de retratos, notas periodísticas, registros de partidos, migración y el contexto español, el autor narra el proceso de creación del equipo, la vida de su fundador, el plan para salvaguardar al club y los eventos durante la Guerra civil, la dictadura franquista, el bombardeo a la sede social del equipo y su confiscación, el cambio del nombre y hasta del escudo.

 

El núcleo del texto es el “plan de acción” del club durante la gira por México en 1937. Esa gira abarcó 14 juegos y duró casi cuatro meses. La ganancia en efectivo permitió al equipo sobrevivir. La historia revela cómo el Barcelona se convirtió en un embajador deportivo de la Segunda República, defendiendo la democracia en un momento crucial.

 

El Barça siempre ha tenido una identidad catalanista con un componente republicano que lo enemistó con la monarquía y dictadura que surgió después de que el rey Alfonso XIII delegara el poder a su hombre de confianza, Primo de Rivera, quien clausuró el campo y obligó a dimitir a su presidente Hans Gamper, lo que derivó en abucheos de la porra barcelonista durante la interpretación de la Marcha Real.

 

En 1936, el entonces presidente del club, Josep Suñol, fue asesinado por las tropas del ejército franquista cuando era diputado en el Congreso. Durante la dictadura de Franco, el nuevo presidente, Francesc Xavier Casals, fue encarcelado y el club prácticamente secuestrado como castigo por su apoyo a la causa republicana. En 1937 España vivía momentos muy difíciles con la Guerra civil, y rechazaba tajantemente todo lo que tuviera que ver con el catalanismo, pues como es bien sabido, este era la resistencia.

 

El presidente de México, Lázaro Cárdenas, acogió a miles de refugiados españoles, solidarizándose con la causa republicana, reprobando la guerra y desconociendo a los franquistas. Como es bien sabido, al puerto veracruzano llegó el navío Mexique, que transportaba a 456 niñas y niños hijos de republicanos, los famosos “Niños de Morelia”. Pero los niños no viajaron solos, pues también llegaron los jugadores y miembros de El Barça, quienes de manera muy diplomática fueron invitados a jugar en el país. Varios fueron los equipos a los que se les invitó para así dar cátedra de su excelente juego, y también como embajadores.

 

Así pues, el Club Barcelona se embarcó con destino al continente americano. La invitación era para que recorriera México. El equipo llegó a nuestras tierras el 7 de junio de 1937; aunque su gira contemplaba siete partidos,[4] en realidad jugaron 14, a lo largo de casi cuatro meses, llegando incluso a Nueva York. La gira implicaba una ganancia en efectivo, sobre todo con financiación privada y un complejo instrumento de garantías financieras, mismas que permitieron sobrevivir, no sólo pagando deudas y haciendo crecer al equipo, sino también enviando recursos a las familias de sus jugadores en la convulsa España. Hubo que depositar el dinero en un banco francés para que no fuera confiscado. De esta forma el club evitó su disolución.

 

La sobrevivencia de ese Barça se debió también al valor, el juego y el poder de adaptación de cada uno de los integrantes, pues si bien muchos de ellos aún guardaban la esperanza de volver, la mayoría echó raíces en México.

 

Tras tres meses de gira, jugadores, directivos y el cuerpo técnico tuvieron que decidir entre regresar a Barcelona o quedarse en América como exiliados. La mayoría optó por quedarse en México, integrándose a equipos locales o alejándose del deporte. Tal fue el caso de Martí Ventolrà, quien trabajó en la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y heredó a sus hijos el amor por el futbol y por México, tanto que uno de sus hijos jugó con la selección mexicana en el Mundial de 1970.[5]

 

En resumen, este libro plasma una etapa crucial del club, transmitiendo una memoria de resistencia, valor y coraje. No sólo es un discurso histórico de dos naciones, sino también un recuerdo perdurable de un equipo que ha valido la pena, es decir, según Roberto “Negro” Fontanarrosa, aquel que permanece en la memoria.

 

* Escuela Nacional de Antropología e Historia.
[1] Eduardo Galeano, El fútbol a sol y sombra, México, Siglo XXI, 2008, p. 39.
[2] Ana Cruz Manjarrez, “La gira por México que le salvó la vida al Barcelona”, Vice en Español, disponible en https://www.vice.com/es/article/qv4n83/la-gira-por-mexico-que-le-salvo-la-vida-al-barcelona, consultado el 29 de noviembre de 2023.
[3] Historiador mexicano por la Universidad de Guadalajara y doctorado por El Colegio de México en 1969, actualmente investigador del INAH. Es especialista en el estudio del exilio republicano español.
[4] El equipo catalán ha disputado 10 partidos en territorio mexicano, con un saldo de ocho victorias y sólo dos derrotas, ante el equipo América en 2003 y ante el Asturias, en los años cincuenta; sus ocho victorias: 2-1 vs. Atlante, en dos ocasiones, 5-4 vs. Club España, 3-2 vs América, 5-2 y 3-2 vs. la selección mexicana, y 7-2 vs. ADO Veracruzano.
[5] Cruz Manjarrez, op. cit.