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A 40 años del primer Museo Comunitario de Santa Ana del Valle, Oaxaca

ENVIADO POR EL EDITOR EL Miércoles, 28/10/2026 - 17:16:00 PM

Mario Camarena Ocampo*
Lourdes Villafuerte García**

 

El 12 de septiembre de 1986 se inauguró el primer Museo Comunitario en Santa Ana del Valle, Oaxaca. Este acto fue la culminación de un proceso en el cual confluyeron dos visiones de historia y de memoria, y dos de apertura: de una parte, la comunidad de Santa Ana del Valle adoptó y adaptó la idea de un museo, y por la otra, un grupo de académicos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) acompañaron, con respeto, las necesidades culturales de una comunidad.

 

Unos años antes de la inauguración, se realizó una excavación cercana al Palacio Municipal de Santa Ana, donde se encontraron vestigios arqueológicos que el pueblo consideró de gran valor, pues eran parte de su propia historia prehispánica. Por otro lado, la comunidad apreciaba mucho su participación en la Revolución mexicana; específicamente en la defensa de la soberanía oaxaqueña frente al avance del ejército constitucionalista; asimismo, estaban orgullosos del arte textil, producto de la inspiración de los dioses. Estos tres aspectos forman la identidad del pueblo, y deseaban mostrarlos en un museo.

 

En diversos pueblos de Oaxaca, la asamblea es la máxima instancia para la toma de decisiones y fue en el seno de una asamblea donde se decidió acudir al INAH para hacer realidad este proyecto. Una comisión se dirigió al que entonces era el Centro Regional de Oaxaca (hoy tiene la denominación de Centro INAH Oaxaca) donde tomaron contacto con los antropólogos Cuauhtémoc Camarena y Teresa Morales, quienes decidieron acompañar a los habitantes de Santa Ana del Valle en esta aventura. En este punto, confluyeron varios afortunados elementos: una comunidad comprometida con su memoria y con la idea del museo, y un grupo de académicos interesados en colaborar con la comunidad.

 

Durante la asamblea celebrada en 1985, donde estuvieron presentes los antropólogos involucrados, se decidió el rescate, donación y conservación de las piezas que formarían parte del museo. Se formó un comité para su manejo, el cual fue elegido en esa asamblea para funcionar por un año; en adelante, se eligió de la misma manera los subsiguientes comités cadañeros; en el mismo acto, se decidió que tal comité formara parte del sistema de cargos del pueblo. Quedó acordado que la temática, la investigación histórica y la estética fueran planteadas por la propia comunidad. Los antropólogos, historiadores, arqueólogos, museógrafos y otras personas del INAH se pusieron al servicio de esta visión de la comunidad, marcando un contrapunto respecto de la actitud tradicional de los académicos, quienes suelen imponerse a los habitantes de los pueblos.

 

La memoria de las comunidades es un aspecto muy valioso, pues las historias contadas por los abuelos y por los padres se transmiten de generación en generación y constituyen un patrimonio invaluable; así, cuentos, tradiciones, historias acerca del arte textil, relatos acerca de la Revolución mexicana e historias de vida debían tener un lugar para forjar el museo. ¿Cómo recuperar esta riqueza?

 

En la Dirección de Estudios Históricos del INAH se cultiva desde 1959 la Historia oral, metodología que tiene un pie en la Antropología y otro en la Historia; varios académicos de esa institución respondieron al llamado de la comunidad de Santa Ana del Valle, por medio de los antropólogos mencionados arriba, para instruir a los interesados del pueblo en el arte de hacer entrevistas y en la aventura de analizarlas; de tal manera que los propios miembros de la comunidad hicieron la investigación que dio los insumos de conocimiento para realizar el guion del museo.

 

Para realizar la museografía, lejos de imponer un discurso académico, los museógrafos del INAH respetaron la narrativa que propuso el comité del museo en cuanto a los temas que se abordarían en las salas de exposición y se atendió a las estéticas comunitarias; se escogieron las piezas a exhibir, su disposición espacial y los colores a utilizar. Los propios habitantes del pueblo elaboraron las cédulas.

 

En el Museo Comunitario Shan Dany de Santa Ana del Valle, las fotografías tienen un lugar preponderante en el discurso museográfico. El reconocido fotógrafo Jorge Acevedo (1949-2019) realizó un gran trabajo con sus imágenes, pues al ser poseedor de una aguda visión antropológica, era capaz de captar con su cámara la profundidad de la vida y de la concepción del mundo del pueblo de Santa Ana del Valle. El trabajo de los tejedores locales fue parte de la experiencia de la realización del museo, lo cual fue plasmado en el libro Manos artesanas. Voluntad divina, donde las fotografías de Acevedo son parte fundamental de la publicación.[1]

 

Este avezado fotógrafo confluyó con el museógrafo Manuel Velasco (q.e.p.d.), quien tenía una gran sensibilidad para captar la estética indígena y las características del mensaje histórico que la comunidad quería plasmar en su museo. Por fortuna, no quedó oculto para quienes trabajaron cerca de él su famoso péndulo. Velasco tenía un gran respeto por los espíritus, de tal manera que pedía permiso a éstos para hacer el museo, una vez obtenido, procedía a montar, pero al poner cada pieza, hacía oscilar su péndulo para saber si era adecuada. Tanto los lugareños de Santa Ana como los académicos se mostraron respetuosos con este procedimiento, lo cual es una muestra de sensibilidad hacia las creencias de una persona.

 

Culminado el proceso del Museo Comunitario Shan Dany de Santa Ana del Valle con su inauguración, se vio la necesidad de sistematizar la experiencia, por lo que se escribieron dos manuales: Pasos para crear un museo comunitario y Reconstruyendo nuestro pasado. Técnicas de Historia oral,[2] los cuales tienen como objetivo servir de guía para aquellas personas interesadas en fundar un museo comunitario y en analizar su propia memoria con el fin de conservar su cultura.

 

A partir de esta experiencia, otros pueblos tuvieron el deseo de fundar su museo comunitario, de tal manera que a través de los años, el grupo de académicos que trabajaron en Santa Ana del Valle, lo hicieron también en la realización de 18 museos comunitarios en diversas comunidades indígenas y mestizas.[3]

 

En 1988 comenzaron a reunirse los responsables de los museos comunitarios oaxaqueños para compartir sus experiencias; al poco tiempo, plantearon la necesidad de asociarse con el fin de fomentar la creación de este tipo de museos, tal proceso culminó en 1991 con la fundación de Unión de Museos Comunitarios de Oaxaca A. C. Con el tiempo avanzaron hacia una Unión Nacional de Museos Comunitarios y Ecomuseos de México, A. C., fundada en 1994, con registro legal en 1995; para el año 2000 se constituyó la Red de Museos Comunitarios de América, donde confluyen museos de todo el continente.

 

¿Qué ha cambiado en estos 40 años? A lo largo de este periodo, los museos comunitarios han respondido a las necesidades de los pueblos; tales necesidades son de tipo cultural, pero no de lo que las autoridades de cultura entienden como tal (festivales, conciertos, concursos, exposiciones), sino como ámbito de lucha para defender la cultura indígena y sus instituciones, en especial la comunidad, bajo el concepto de comunalidad –concepto creado por ellos mismos- con todas sus formas de pensar y de actuar: propiedad social de la tierra, trabajo cooperativo (tequio), sistema de cargos; es decir, servicio a la comunidad en su dimensión integral.

 

La memoria desempeña un papel central para fomentar los valores comunitarios; el resguardo de las lenguas que se hablan en Oaxaca, su historia desde la época prehispánica y su participación en la Revolución mexicana, así como su cultura soberanista y autonomista, su rica tradición artística, como el Baile de la Pluma y su enorme riqueza musical y literaria, sin olvidar el arte textil, la medicina tradicional y los saberes ancestrales.

 

Durante estos 40 años, los habitantes de Santa Ana del Valle han resistido los embates de las instituciones estatales y federales que, so pretexto de otorgar cobertura institucional a los museos comunitarios, pretenden apoderarse de él, cuando la iniciativa, la investigación y la puesta en marcha del museo fue de la comunidad; además, el museo es una institución que tiene la cobertura del sistema de cargos.

 

En los años ochenta del pasado siglo, el INAH cumplió cabalmente con sus objetivos institucionales acompañando el proyecto comunitario y observó cómo una comunidad se apropió y llenó de contenido el lenguaje museístico haciéndolo suyo con conceptos y contenidos propios. Los académicos, los museógrafos, el fotógrafo y otras personas evitaron la visión de “inditos folclorizados” ante las dignas comunidades de Oaxaca.

 

En la magna fiesta por los 40 años del primer museo comunitario, el Shan Dany, resurgió el espíritu que animó la inauguración de entonces y que ha prevalecido, poniendo a la comunidad en el centro y a las instituciones estatales y federales en posición de acompañantes.

 

Para las personas que han trabajado durante cuatro décadas en estos procesos, ha sido un honor y todo un aprendizaje acompañar a las comunidades oaxaqueñas en la aventura de crear y sostener sus museos comunitarios.

 


Celebración del 40° Aniversario del Museo Comunitario Shan Dany de Santa Ana del Valle, Oaxaca en el marco del Día Internacional de los Museos Comunitarios.
Fotografías: Mario Camarena. Oaxaca, 12 de septiembre de 2026.

 

* Profesor investigador de la Dirección de Estudios Históricos-INAH.
** Profesora investigadora de la Dirección de Estudios Históricos-INAH.
[1] Mario Camarena, Gerardo Necoechea y Jorge Acevedo (fotografías), Manos artesanas. Voluntad divina, México, Instituto Nacional de Antropología e Historia, Coordinación Nacional de Difusión, 1993.
[2] Teresa Morales, Cuauhtémoc Camarena y Constantino Valeriano, Pasos para crear un museo comunitario, México, Instituto Nacional de Antropología e Historia, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Dirección Nacional de Culturas Populares, 1994; Mario Camarena Ocampo, Teresa Morales Lersch y Gerardo Necoechea Gracia, Reconstruyendo nuestro pasado. Técnicas de Historia Oral, México, Instituto Nacional de Antropología e Historia, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Dirección Nacional de Culturas Populares, 1994.
[3] Museos comunitarios de Oaxaca, Oaxaca, UMCOAC, Secretaría de las Culturas y Artes de Oaxaca, Instituto Nacional de Antropología e Historia, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, [s. a.]; Unión de Museos Comunitarios de Oaxaca, Oaxaca, UMCOAC, Secretaría de las Culturas y Artes de Oaxaca, Instituto Nacional de Antropología e Historia, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, [s. a.]. En ambos casos se trata de folletos informativos.