La Liga Comunista 23 de Septiembre, apuntes para un balance historiográfico
ENVIADO POR EL EDITOR EL Viernes, 04/09/2026 - 16:25:00 PMCésar E. Valdez*
A finales de 2024, es imposible asegurar que el tema de los movimientos armados socialistas no ha sido estudiado. En diferentes momentos y contextos, autores de diversa índole han dedicado ya bastantes páginas al análisis de las organizaciones político militares mexicanas, tanto rurales como urbanas. Al día de hoy, hay más de 500 libros, tesis y artículos que, desde diferentes enfoques, disciplinas y calidades, se han preocupado por explicar el pasado armado mexicano. Recientemente, en su proyecto personal La academia por asalto, Hugo Esteve Díaz ha identificado poco más de 140 tesis, de diversas instituciones y grados académicos, dedicadas al periodo contrainsurgente.[1] A la producción anterior seguramente se agregarán más investigaciones, debido a un creciente interés de los jóvenes estudiantes por dedicar sus trabajos de investigación a las décadas de los años sesenta y setenta. En medio de aquel mar de ideas y reflexiones, no hay duda de que la Liga Comunista 23 de Septiembre es la organización más referenciada y citada, dentro de la vasta producción académica y memorística.
Así, los años recientes han sido prolíficos para la publicación de libros sobre la Liga Comunista 23 de Septiembre. En cerca de año y medio, han aparecido Utopía y plomo de Christian García, La fundación de la Liga Comunista 23 de Septiembre, de Enrique Condés Lara, y Las armas del proletariado, de Alejandro Peñaloza.[2] Los textos pertenecen a tres diferentes generaciones y perfiles de investigadores. Condés Lara fue militante, y como tal participó de las discusiones sobre táctica y estrategia. Su texto denota la necesidad de reiterar los errores u omisiones teóricas y prácticas de la Liga. Por otro lado, Christian García es un joven que se permite expresar simpatía política por la militancia de la Liga. Le interesa comprender la práctica política de la Liga, pero no discute ideológicamente con ellos. Trata de comprender por qué adoptaron uno u otro enfoque. Finalmente, Alejandro Peñaloza va por un punto intermedio: su relación familiar con militantes de los movimientos armados lo hace ir con cuidado y paso a paso en el relato de la historia vital de la organización política.
Lo anterior demuestra un interés persistente en investigadores con trayectorias consolidadas, para quienes el objeto de estudio sigue siendo importante y al cual vuelven para avanzar en su comprensión. Pero también da cuenta de una nueva generación cuyos acercamientos al tema ya no los atan a la crítica hacia la vía armada que las izquierdas institucionales realizaron en diferentes momentos, y que más que crítica generó estigmatización.
Me parece importante recalcar que existe una contradicción en el mercado editorial, donde es evidente el interés y la atracción generados por del tema, sin embargo, ninguna editorial con renombre (Fondo de Cultura Económica, Siglo XXI Editores, entre otras) ha apostado por títulos o investigaciones al respecto. Así pues, la centralidad del tema contrasta con la marginalidad editorial. Estos trabajos son publicados, en gran medida, por pequeñas editoriales en tirajes reducidos que suelen ser financiados o cofinanciados por los autores.[3] Destacan Taller Editorial la Casa del Mago, de Jalisco, que ha logrado hacerse de tradición y renombre entre los interesados en los trabajos sobre la guerrilla mexicana, así también la pequeña editorial Libertad bajo palabra, la cual, además de publicar en papel, da acceso a sus publicaciones de manera gratuita en formato digital.
Esta particularidad editorial provoca que, salvo en librerías y presentaciones o eventos en dónde participen las editoriales, los libros sean muy difíciles de conseguir. En años recientes el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM) ha realizado un esfuerzo institucional por construir una colección sobre historia del tiempo presente dirigida a todo público.[4] En el INEHRM, es posible encontrar trabajos sobre el jaramillismo, testimonios de excombatientes y militantes, y reflexiones sobre la táctica contrainsurgente.
En 2014, bajo la autoría de Adela Cedillo, se publicó el libro La Liga Comunista 23 de Septiembre. Cuatro décadas a debate: historia, memoria, testimonio y literatura. Ese volumen presentó uno de los primeros balances generales de lo que se había escrito hasta ese momento sobre la LC23S. Su autora explicó cómo la mayoría de quienes habían escrito sobre la Liga optaron por la descalificación y la crítica destructiva a los principios políticos e ideológicos de la organización. Esta perspectiva fue predominante hasta que, desde la academia, algunas voces comenzaron a hacer un abordaje en el que no sólo se ponía acento en la actividad armada de la Liga, sino también en sus aportaciones teóricas y en un paulatino intento de comprensión del contexto de sus integrantes y sus horizontes de expectativas. En aquel entonces, Cedillo aseguró que las memorias sobre la LC23S habían determinado la manera en que su historia se había escrito, quedando dominadas por estigmas asociados a la violencia. Así, se hacía urgente que la historia de la Liga pudiera hacerse desde un enfoque que superara aquella visión que impedía ver más allá de la violencia.
Por esos años, Adela Cedillo y Fernando H. Calderón realizaron un breve pero importante balance sobre la producción historiográfica acerca de la guerrilla en México, ahí afirmaban que desde los primeros escritos periodísticos que daban cuenta sobre la actividad de los movimientos armados, se habían establecido tres interpretaciones generales sobre estos años: una apologética, una denigratoria y otra explicativa.[5] Por otro lado, Arturo Alonzo Padilla ha clasificado a la historiografía en seis corrientes: las denuncias testimoniales, la derrota, la historiografía del balance y recuento, el análisis sociológico, la memoria y los escritos literarios.
Finalmente, Diego Dannemiller ha propuesto clasificar los trabajos sobre la LC23S en tres tendencias interpretativas: la reivindicación, el fracaso y la radicalización sociopolítica.[6] A lo expuesto por Dannemiller quizá podríamos agregar una categoría más que se preocupa por la subjetivación insurgente, es decir, por clarificar, comprender y explicar las razones subjetivas de los militantes para optar por la lucha armada. Es una visión que busca profundizar en las trayectorias de vida y en la comprensión generacional de los jóvenes que vieron en la violencia un horizonte político de transformación social.
La importancia del objeto de estudio también ha permitido que se reflexione más allá de los trabajos de investigación estudiantiles. Desde el enfoque de la historia de las violencias y las izquierdas, investigadores de renombre han abordado el tema, por ejemplo, Ariel Rodríguez en su Historia mínima de la Izquierda en México, Carlos Illades en varios de sus textos sobre historia de las izquierdas o Pablo Piccato en su Historia mínima de las violencias en México. El Colegio de México ha publicado en tiempos recientes, Violencias mexicanas, 1920-2020. Once estudios, en donde tres de sus capítulos se refieren a la violencia política de las organizaciones político militares, y Las luchas por la memoria contra las violencias en México, en dónde el tema navega entre las reflexiones de sus autores y autoras.
En este 2024, mientras los colectivos de excombatientes y familiares mantienen viva la memoria de los militantes de la LC23S, los jóvenes historiadores están indagando cada vez más profundamente en las experiencias, memorias y documentos, pues les interesa comprender por qué las armas. Están construyendo un diálogo entre generaciones que seguramente provocará que el ánimo e ímpetu por la historia de la Liga continué en los próximos años.
* Dirección de Estudios Históricos.
[1] Hugo Díaz Esteve, La academia por asalto. Una aproximación a las tesis profesionales sobre el Movimiento Armado Socialista en México (1976-2024), México, Editorial Hermenegildo Olguín Reza (Taller Editorial La Casa del Mago), 2024.
[2] Vale la pena también mencionar el libro de Arturo Luis Alonzo Padilla, titulado La insurrección de los jóvenes en México (1967-1982). La expresión guerrillera, publicado por Altres Costa-Amic editores en 2022, un trabajo con tintes comparados entre la LC23S y el Partido de los Pobres.
[3] Altres Costa-Amic Editores suele hacer tirajes de 1000 ejemplares, pero no siempre realiza reimpresiones.
[4] Destacan los proyectos de Adela Cedillo y Francisco Ávila, “Taller de testimonios de exguerrilleros de las décadas de los sesenta y setenta del siglo pasado para rescatar nuestra Historia”; el Seminario de Historia del Tiempo Presente que fue coordinado por Halina Gutiérrez y actualmente el Seminario Interinstitucional de Historia del Tiempo Presente con la participación del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM y de investigadores de la Dirección de Estudios Históricos del INAH.
[5] Adela Cedillo y Fernando H. Calderón, “Análisis de la producción historiográfica en torno a la llamada guerra sucia mexicana”, en Verónica Oikión, Eduardo Rey Tristán y Martín López Ávalos (eds.), El estudio de las luchas revolucionarias en América Latina (1959-1966). Estado de la Cuestión, México, El Colegio de Michoacán, Universidad Santiago de Compostela, 2014, p, 266.
[6] Diego Dannemiller, “La discusión historiográfica en torno a la Liga Comunista 23 de Septiembre”, Tesis de Licenciatura en Historia, México, UNAM, 2019.