Números anteriores


Post Gutenberg


Trayectorias


Mirar libros


Noticias


Suplemento cultural
El Tlacuache


Número Completo

Pormenores de un trayecto recorrido. Liga Comunista 23 de Septiembre

ENVIADO POR EL EDITOR EL Viernes, 04/09/2026 - 16:25:00 PM

Gabriela Pulido Llano*

Somos nuestra memoria,

somos ese quimérico museo

de formas inconstantes,

ese montón de espejos rotos.

Jorge Luis Borges

 

Trato de ponerle palabras a la emoción que sentí al empezar a leer Las armas del proletariado. Génesis, desarrollo y debacle de la Liga Comunista 23 de Septiembre (1970-1981), de Alejandro Peñaloza, prologado por Eugenia Allier,[1] y reconocer la intersección de las experiencias de los últimos años, acompañando a la Comisión de la Verdad desde el Comité para el Impulso a la Memoria, reflexionando acerca de la memoria de los movimientos sociales, la de las víctimas y sobrevivientes del terrorismo de Estado en México, la represión y la desaparición forzada; de la disputa por esa memoria y de la libertad que investigaciones como la realizada en éste libro, le han dado a esas memorias. Memorias que afortunadamente se niegan a quedar presas del olvido, de los egos académicos y encuentran interlocutores como Alejandro, que valoran esa memoria en su complejidad para brindar explicaciones profundas, honestas y comprensivas. Así, Alejandro consigue explicarnos:

 

[...] desde los antecedentes ideológicos, la definición de los postulados políticos de la Liga, los contactos con distintas organizaciones armadas y las acciones que hicieron posible que para marzo de 1973 se constituyera una organización como esta, los objetivos políticos y los medios que se consideraron válidos para     emprender la lucha armada en la conformación de la LC23S, como organización político-militar, su desarrollo y su debacle, entre 1973 y 1981.

 

Los libros tienen su forma que es fondo. Desentrañar la forma, delinear el rastro que las palabras van dejando a su paso, es cosa del escritor y su acompañante el lector. Alejandro Peñaloza Torres delinea el trazo de un mapa social y político con una brillante expresión contenida en el título: Las armas del proletariado… y un subtítulo que da cuenta de un recorrido lineal génesis-desarrollo-debacle, que el lector reconocerá como experiencia cuando la historia empieza a cobrar forma y la investigación rigurosa en el análisis y crítica de fuentes, encuentra las palabras precisas.

 

En lo personal, me gusta mucho cómo Alejandro empieza a contar los pormenores del trayecto recorrido. Es honesto identificar y compartir la dificultad que en una investigación histórica supone la contraposición, el supuesto antagonismo, confrontación o resistencia, entre la subjetividad y la objetividad. Hacía mucho que no pensaba en ello… ¿Me pregunto si habrá quien ponga en duda el rigor del profesional, porque su historia personal está ligada a los hechos estudiados de manera inevitable? Esta reflexión nos acerca, sin duda, al historiador de maneras afectivas, lo que agradezco muchísimo. La historia finalmente, cuando articulamos las partes que integran una investigación, se compone de todo esto, como nos lo cuenta Alejandro al inicio del libro.

 

Describir el itinerario y el recorrido de una investigación, tiene el magnetismo que se rompe cuando en la distracción del trayecto se llega a la solución del problema. Alejandro escribe de manera sencilla y directa. Así su relato, que en realidad está cargado de complejidad, nos permite acompañarlo en la travesía durante la cual fue entretejiendo los pedazos que no sólo eran pedazo, sino pedazos rotos de esta historia. En el prólogo, Eugenia Allier dice que el libro descubre principalmente una historia política. Y pienso que lo es ciertamente, pero también es la historia de un movimiento social radical al que se le exilió de la historia, no sólo se le borró, ignoró o invisibilizó. Pero la memoria es como el agua, busca por dónde salir…

 

A 51 años del surgimiento de la Liga Comunista 23 de Septiembre (LC23S), se hace necesario conocer el contexto en el que nació y cómo sus integrantes plantearon una revolución contra un régimen político que viró hacia el autoritarismo y abandonó los preceptos sociales que argumentaba sostener desde 1910. A medio siglo de distancia, es importante entender y reflexionar sobre una agrupación que, por años, fue considerada la máxima exponente de los movimientos armados en México. Gracias a investigaciones como la de Alejandro y a la apertura de los Archivos de la Represión, hoy conocemos nuevos aspectos de una historia y de una memoria que habían sido exiliadas de la historia por el gobierno, los medios de comunicación y los historiadores.

 

Celebro la publicación de la investigación de Alejandro, porque nos permite entender desde adentro de la Liga la respuesta radical de un colectivo social. El estudio de los movimientos armados de las décadas de 1960 a 1980 en México, es de una importancia capital para entender el proceso que llevó en esas décadas a algunos sectores de la sociedad, a constituirse como agrupaciones armadas como método de participación política y, por ende, comprender esa parte de nuestro pasado inmediato, así como lo que es México hoy en día, lo que acontece en sus regiones.

 

También es necesario entender las acciones armadas contestatarias en nuestra historia reciente, para establecer la diferencia sustancial entre el uso de las armas sostenido por una ideología revolucionaria y el marxismo, y el uso de las armas por parte grupos del crimen organizado que buscan, desde luego, otros fines y usan otros medios para alcanzarlos. En otras palabras, este libro nos ayuda a entender el discurso ideológico sobre la necesidad del uso de las armas como motor del cambio político, social y económico con miras en la construcción de una sociedad más justa, retomado de la teoría marxista, eje de la acción de los jóvenes que a la postre fundaron y conformaron la Liga. La respuesta del radicalismo revolucionario ante la violencia del Estado mexicano se ubica en el centro del discurso de los ideólogos de la LC23S. Del mismo modo, permite advertir cómo el proceso interno de la Liga no es homogéneo.

 

Alejandro consigue algo sumamente difícil. Mediante un ejercicio hermenéutico crucial, apreciar de manera invertida el montaje de peligrosidad social que desde la propaganda había delineado esta historia; desmonta al sujeto social de una historia construida a partir del sensacionalismo y la nota roja. Vuelve a tomar el volante hacia la dirección del movimiento social radicalizado. Consigue despejar de los clichés, las estampas, las imágenes retorcidas, los encabezados estigmatizadores en periódicos y revistas, los estereotipos de peligrosidad social, la imagen de un sujeto colectivo que desde la memoria individual y familiar estaba sujeto con pinzas a la historia, peleando con las uñas, negándose a caer en el olvido. Su libro esta contado de forma lineal para que se logre entender el desarrollo desde adentro y sus vínculos hacia afuera, pero a la vez recorre las historias de los sujetos y del colectivo. Nos explica cómo se va articulando y desarrollando la militancia, su proyección, cómo colapsa el proyecto, cómo viene la debacle.

 

Las reflexiones de los últimos años acerca de la memoria y las fuentes, hacen imperativo que hable del apartado sobre las fuentes, especialmente identificado por el autor. Este importante capítulo del libro nos muestra el sentido del oficio del historiador. Cito las palabras de Alejandro:

 

            Una problemática respecto a las fuentes al momento de estudiar los movimientos armados desarrollados en México, en la segunda mitad del siglo XX, son las condiciones de clandestinidad, no solo de estos grupos, sino también de muchas de las acciones emprendidas por el Estado, el cual utilizó métodos represivos completamente ilegales durante su combate a las organizaciones guerrilleras, tales como: detenciones arbitrarias, tortura, desaparición forzada y la confrontación de grupos paramilitares que actuaron completamente al margen de la ley. En otras palabras, las características de nuestro sujeto de investigación, vuelven particularmente complicado el acceso a las fuentes.

 

Subraya el autor la dificultad de documentar la estrategia represiva clandestina del Estado mexicano, lo que ha dificultado “develar su responsabilidad en actos violatorios de los derechos humanos o crímenes de lesa humanidad”. La LC23S dejó un número de fuentes escritas de relativo fácil acceso, como el periódico Madera. Alejandro es categórico: “Las fuentes, independientemente de su origen, requieren necesariamente de una crítica del investigador que permita su entrecruzamiento para poder acercarnos lo más posible a lo que sucedió en el pasado y conseguir explicarlo situándolo en su especificidad histórica”. (P.) Y esto es lo que hace el historiador que escribe este libro con fuentes como: los archivos desclasificados de la Dirección Federal de Seguridad, el periódico Madera y otros documentos hemerográficos; los testimonios de ex militantes de organizaciones armadas que sobrevivieron o de familiares de aquellos. Acerca de estos últimos, señala que hay una carga ética, el reclamo de verdad y justicia de los actores sociales, así como el reclamo de su lugar en la historia. Todo esto involucra, citando a Traverso: “la rememoración de emociones, miedos y rupturas; se trata de una parte crucial en la vida de aquellos que acceden a brindar su testimonio”,[2] y termina: “la carga subjetiva de todo esto debe colocarse en un lugar privilegiado al momento de la reconstrucción histórica”. Aquí está enmarcada la postura de Alejandro como historiador.


* Unidad Administrativa Memoria Histórica del Archivo General de la Nación e investigadora de la Dirección de Estudios Históricos-INAH.
[1] Alejandro Peñaloza Torres, Las armas del proletariado. Génesis, desarrollo y debacle de la Liga Comunista 23 de Septiembre (1970-1981), México, Casa Alef, 2023.
[2] Enzo Traverso, “Historia y Memoria”, en Mariana Franco y Florencia Levín (comps.), Historia reciente. Perspectivas y desafíos para un campo en construcción, Paidós, Buenos Aires, 2007, p. 75.